Operativo VW Virtus Parte 1: Rosario, más linda que nunca

29/06/2018 15:08
Motorpress Autos

Para los amantes de los viajes en ruta o para quienes por trabajo deben recorrer largas distancias con frecuencia, tener un vehículo que acompañe con confort y buen rendimiento hace que el trayecto sea verdaderamente placentero. Además, nada menor que recorrer esos caminos con la tranquilidad de que el tiempo no apremia. El destino fijado en el navegador del Volkswagen Virtus fue Rosario para recorrer la autopista 9, hacer base en esa urbe santafesina y unirla más tarde con Victoria y Gualeguay, Entre Ríos.

Más temprano que de costumbre
El despertador sonó a las 6 AM, dado que antes de emprender el viaje a Rosario, debíamos cumplir con las pruebas pertinentes de otros vehículos de la redacción. Una vez cumplido el deber, nos dirigimos desde Solís a Tortuguitas para pasar a buscar a nuestro compañero de viaje y fotógrafo, Martín Lübel. Como el mediodía promediaba, hicimos un stop en Baradero y llenamos el tanque y el estómago.

Luego, reiniciamos los odómetros en el completísimo instrumental digital de excelente lectura y seteamos el destino: Boulevard Oroño, en Rosario, Santa Fe. El tránsito liviano de la 9 nos permitió ajustar el control de velocidad crucero en 130 km/h (133 en el reloj) reales para mantener un trabajo constante del motor a 2.800 rpm.

Amor por Rosario
Un cartel con la silueta de Santa Fe (totalmente grafiteada por hinchas de diversos clubes de la provincia) nos daba la bienvenida. Para evitar la Circunvalación de Rosario, ingresamos por la avenida costanera rumbo al puerto, que pasa por el Monumento a la Bandera.

La ciudad estaba adornada con cientos de banderas argentinas y la Avenida Belgrano estaba teñida de celeste y blanco dado que llegamos dos días después del Día de la Bandera. Particularmente, transitar por el empedrado me da una sensación de placer, pero a veces el auto no acompaña. No es el caso del Virtus, cuyo paso no presentó quejidos estructurales ni notamos grillos prematuros. Continuamos por la avenida que lleva el nombre del creador de nuestra bandera y empalmamos con el Puente Nuestra Señora del Rosario que une la ciudad con la entrerriana Victoria.

Este puente (del mismo estilo atirantado del que cruza el Paraná a la altura de Zárate) comenzó a construirse en 1997, pero problemas de presupuesto hicieron que las obras se retrasaran y fuese inaugurado recién en 2003. Como caía la tarde, preferimos no cruzarlo y ubicarnos en la costanera para retratar al Virtus con él de fondo.

De paso, repasamos un poco el equipamiento exterior: ópticas frontales halógenas (de mejorable alcance), acompañadas más abajo por unos antinieblas flanqueados por unas tiras LED en vertical. La trompa es bien Volkswagen, y le sienta bien a un sedán que busca posicionarse más cerca de un Vento que de un Voyage. De perfil, calza unas llantas de 16” montadas sobre neumáticos 205/55 Goodyear Efficientgrip. En el sector trasero nos gusta mucho cómo fue resuelta la caída del techo y su unión con la tapa del baúl, disimulando bastante el tercer cuerpo y sin perjudicar el espacio libre entre cabeza y techo de las plazas traseras.

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