Prueba: Fiat 500C (1.4 100 CV)

31/05/2018 10:40
Motorpress Autos

Por Marco Pérego · Fotos: Miguel Tillous

A fines del año pasado, Fiat renovó, en un evento denominado Italian Garage, a la familia 500 en sus alternativas convencionales (Sport, Lounge), Abarth (deportiva), X (SUV 4x2 y 4x4)… y no podía faltar el C (Cabrio). Precisamente de este último nos encargamos en este contacto.

Cambia de nacionalidad
Allá por 2010, Fiat supo traer algunas unidades del 500C importado de Polonia con motor naftero Fire 1.4 de 100 CV con la posibilidad de asociarlo a una transmisión automática tipo Dualogic de cinco relaciones. Al año siguiente, el modelo se libró del mote de extrazona cuando empezó a llegar de México, y en ese caso la versión cabrio lo hacía con el propulsor 1.4 MultiAir de 105 CV y caja automática de convertidor de par de seis marchas, bastante más eficiente que la robotizada de antes.

Pero en su última actualización el modelo volvió a los orígenes polacos. De esta manera, el “nuevo” 500 presenta algunos cambios con respecto al mexicano. Según la marca, sin alterar medidas, cuenta con 1.900 detalles inéditos, todos diseñados para mejorar la originalidad y, al mismo tiempo, otorgar al modelo un estilo aún más sofisticado. No encontramos los 1.900 detalles, pero son nuevos los faros delanteros con luces diurnas de LED y las ópticas traseras, aunque hablando de su alcance lumínico hay que decir que es algo acotado.

Por su parte, en el habitáculo son nuevos el volante, tapizados, la central multimedia Uconnect de 7 pulgadas compatible con Android Auto y Apple Carplay, y el tablero de instrumentos que, aunque todo digital, es complicado de descifrar. La calidad es buena (todo rígido, pero bien presentado y encastrado), y su dotación de equipamiento es correcta, especialmente en seguridad, con siete airbags y control de estabilidad, entre otros elementos.

Su techo es de lona y, si bien se denomina cabrio, en realidad no retrae ningún parante estructural. Solo enrolla la capota (en tres posiciones) hasta quedar compactada atrás de los apoyacabezas posteriores, aunque en esta última posición la visibilidad hacia atrás queda anulada, porque la misma no se guarda en ningún lado; de hecho, el baúl ya de por sí tiene escasos 185 litros como para achicarlo más. Es el precio por andar a cielo abierto.

Mecánica y precio
Como la primera vez, el 500C se propulsa con el motor Fire 1.4 (multiválvula) de 100 CV y solo ofrece caja Dualogic. Para su poco peso, el centenar de caballos está bien y lo hace tener procesos de aceleración, velocidad y consumos lógicos y, aunque su tanque de combustible sea de solo 35 litros, su autonomía está en el límite de lo correcto.

En cuanto su comportamiento en ciudad, se mueve de manera ágil, pese a un radio de giro algo acotado, aunque sus suspensiones son un poco ariscas, más pensadas para las calles europeas que para las locales.

Y a pesar de ser un buen citadino, no le teme a la ruta gracias al modo Sport, que afecta la dirección endureciéndola y sensibiliza el acelerador. Los vientos laterales lo perjudican menos de lo pensado, y lógicamente la lona no es el mejor de los materiales acústicos.

Párrafo especial para la caja del tipo robotizada, por lo cual en “D” patina y manifiesta tirones en el pasaje de marchas; por suerte, tiene modo secuencial (a través de la selectora o pequeñas levas al volante) y, si se deja de acelerar en el momento en que se realiza el cambio, todo el proceso será casi imperceptible.

Por su concepto y ser cabrio, el 500C no tiene rivales a la vista, y el precio a pagar por este simpático retrojuvenecido que permite viajar sin techo es de 500.600 pesos.

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