Prueba: Fiat Argo Precision 1.8 Pack Premium (Parte I)

12/10/2017 11:11
Motorpress Autos

El Fiat Argo no es una novedad en sí, fue la tapa de la at de junio cuando lo fue a conocer a Brasil, donde se produce, después de una fuerte inversión de FCA para la modernización de la planta de Betim, y el público en general lo pudo ver en el Salón de Buenos Aires (ese mismo mes).

Pero ahora, la marca italiana lo lanzó oficialmente al mercado local, y la gama está compuesta por dos motorizaciones nafteras: 1.3 Firefly de 99 CV y 1.8 E.torQ Evo VIS de 130 CV. El primero se asocia a un único nivel de equipamiento (Drive) y a una caja manual de cinco marchas, mientras que el más potente ofrece dos versiones: Precision (MT5 o AT6) y la “deportivizada” HGT (MT5).

En esta oportunidad evaluamos un Precision con caja manual, y reforzado con el pack opcional Premium, que más adelante detallaremos en qué consiste.

Atractivo convencional
El Argo vendría a ser el sustituto del Punto (de hecho miden prácticamente lo mismo). Y lo defino como impersonal precisamente porque su antecesor (antes del último restyling) era un modelo cargado de personalidad, debida en parte a que era un desarrollo europeo de la mano del diseñador Giorgetto Giugiaro.

Si el Punto fue una tarantella, el Argo es una samba. Con algún vestigio italiano en su ADN, se trata de un auto creado para la región sudamericana bajo el concepto “wrap around” (contornos envolventes) experimentado anteriormente en la Toro, aunque el resultado no es tan llamativo como el de la pick up.

En la parte frontal se destacan el gran capó, el voluminoso paragolpes y los faros (son de bi-parábola y con LED de buen alcance) que invaden el lateral y la parrilla con un estilo similar al del panal de abeja le dan un efecto visual fuerte y deportivo. Asimismo, en el remate posterior, las ópticas tienen un diseño fragmentado y moderno, con formato en “C”, muy similares a una firma lumínica de una marca hermana... Alfa Romeo.

El conjunto de planos se ve fuerte, atractivo, voluminoso y deportivo, pero no se despega mucho de la mayoría de sus rivales, que exhiben atributos similares.

Por su parte, en el habitáculo la marca asegura haberse basado en la pasión y deportividad (por ejemplo, el volante viene con punto de referencia, y anclajes para los pulgares), mientras que el equipo de diseño buscó inspiraciones en la arquitectura de las grandes ciudades. Todo es plástico rígido, pero está bien encastrado, por lo que no percibimos quejidos prematuros, la butaca es cómoda y regula en altura, y complementado con un volante (multifunción con dirección eléctrica variable muy confortable) de doble reglaje se obtiene una posición de manejo correcta, solo penalizada por una pedalera algo cercana.

Si bien no sobran, tiene los portaobjetos necesarios para ubicar llaves (incluso la del auto, ya que es inteligente), billeteras y celulares, y la disposición de los comandos (climatización automática, balizas, etc.) es cómoda e intuitiva.

Adelante del conductor está el cuadro de instrumentos con dos relojes grandes (velocímetro y tacómetro) y un display central de siete pulgadas con diferentes configuraciones (que pueden ser hasta 70) de visualización de datos, entre ellos los de la completa computadora de a bordo.

Pero, sin duda, la estrella del interior es la central multimedia con una pantalla táctil elevada (tipo tablet, estilo MB) de siete pulgadas de alta definición y gran respuesta. Además, el sistema es compatible con Apple CarPlay y Android Auto, y permite control por voz. La crítica recae en la falta de un navegador incorporado, como tiene en Brasil.

A su vez, en el Argo se podrán acomodar cuatro adultos de contextura normal (el techo difícilmente roce la cabeza de algún pasajero); si el conductor es alto, el que se ubique atrás tendrá alguna limitación para las piernas, al igual que la quinta plaza, que es algo angosta, y el falso túnel de transmisión entorpece la ubicación de los pies. Lo bueno es que todas las plazas posteriores tienen apoyacabezas (tipo coma), cinturones de tres puntos y ganchos Isofix.

Por último, el baúl es de 300 litros, buena cifra para el segmento, y su forma rectangular, casi sin interferencia de los pasarruedas, lo hace muy versátil...

(continúa en Parte II)

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