Prueba: Haval H6 Coupe Dignity

14/08/2018 11:49
Motorpress Autos

Por Marco Pérego · Fotos: Miguel Tillous

Un chino con altura

En junio (at 332) evaluamos la pick up Wingle 5 de la recién llegada marca china Great Wall (importador de por medio: Car One), y también conté, casi al pasar, que el grupo importa SUV bajo la insignia Haval… bueno, de uno de estos modelos nos encargamos hoy, más precisamente del tope de gama, el H6 Coupé.

Pero no puedo seguir sin explicar brevemente qué es Haval. Se trata de una división de Great Wall Motors dedicada exclusivamente al desarrollo de SUV desde 2013. Su éxito es notable, incluso dentro de su categoría; es la número uno en China, con las ventas que eso implica, pero también está en una etapa de expansión y ya tiene grandes resultados en Rusia, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Chile, Perú, Bolivia y Uruguay, entre otros países.

Como prueba de su compromiso, se propuso para 2025 ser la líder mundial del segmento con dos millones de unidades. Con ese fin, realizó inversiones para abrir dos centros productivos en China y contrató para encabezar el proyecto a Pierre Leclercq, el directivo alemán responsable del desarrollo de la serie X de BMW. Parece que los chinos se vienen, aunque deberán conquistar también mercados de penetración más difíciles, como los son la mayoría de Europa y Norteamérica, donde la exigencia es mayor.

Personalidad propia

El H6 Coupé es autodenominado como un SUV de “alta gama” con una carrocería que mide 4,55 metros de largo y una generosa distancia entre ejes de 2,72 metros, que le brinda una de sus principales virtudes, un habitáculo inmenso con las plazas posteriores Business Class con piso plano para acomodar los pies y respaldo reclinable (todos con cinturones de tres puntos y apoyacabezas tipo coma que, por suerte, no interfieren en la visión hacia atrás, que es algo acotada por una luneta angosta); la única crítica es que el cojín puede ser algo corto, y la quinta plaza es digna, pero mejor usarla para trayectos cortos. Además, un dato no menor es que tanto al frente como atrás se accede muy fácilmente por la altura del vehículo (1,70 metros) y la gran apertura de las puertas, que prácticamente son a 90 grados.

Hablando de dimensiones y capacidades, el punto criticable es un baúl que, si se toma en cuenta su capacidad hasta la bandeja, no supera los 250 litros (puede alanzar los 500 hasta el techo, y 1.146 con todo rebatido).

El diseño del H6 es obra de Leclercq, que tomó como base el hermano mayor, H7, y plasmó superficies con gran musculatura, aunque de manera más dinámica. Es interesante ver cómo las nuevas marcas, cuando adquieren trayectoria, empiezan a invertir en personalidad, y es algo que los chinos necesitan (para eliminar del consciente–no inconsciente colectivo esa asociación con el copy paste del pasado). En este sentido, el H6 cumple, puede recordar a algún Ford en el frente (por la parrilla), o algún Audi (por el formato de las ópticas) o a un Range Rover (en cómo eleva su cintura y va reduciendo las zonas acristaladas hacia atrás), pero nadie se lo va a confundir. Cuando se lo ve en su totalidad, tiene su propia estampa. Y por lo general es bien visto, aunque le sobra algún cromado, para mi gusto.

Ahora, si usted se percató de que en su denominación aparece la palabra “coupé” y se pregunta qué tiene de coupé, la respuesta es nada. Tiene cinco puertas, pero su remate posterior es algo más estilizado que el H6 a secas que se ofrece en otras latitudes.

El interior es sobrio, con algunos detalles lumínicos que se pueden personalizar. En cuanto a los materiales, hay una mixtura entre plásticos duros y blandos, y en líneas generales las terminaciones están bien cuidadas.

Asimismo, la única versión de equipamiento (Dignity) dispone de todo lo necesario, con puntos destacados, como el sistema multimedia con pantalla de ocho pulgadas (sin navegador, aunque ofrece un opcional más grande con Mirror Link y algunas aplicaciones extra); la misma es táctil, pero también se puede controlar desde teclas físicas en el marco o desde una botonera por detrás de la selectora (estilo Audi). También tiene butaca con regulación eléctrica (sin memorias), llave manos libres, techo panorámico con apertura en la zona delantera (aunque podría tener una tapa rígida en vez de una tela para aislar mejor el calor), climatizador bizona con salidas posteriores, que en días de frío funcionó a la perfección, sensores de estacionamiento, y dos cámaras (una trasera y otra que enfoca la rueda delantera derecha).

En lo que refiere a seguridad, es completa, con control de estabilidad (con función tráiler), antinieblas (del y tra), asistente de ascenso y descenso, seis airbags, monitoreo de presión de neumáticos y alerta de punto ciego. Además, los faros de xenón poseen un buen alcance lumínico.

Por último, hay que resaltar que dispone de una posición de manejo cómoda, pero algo elevada, y un tablero de instrumentos clásico de cuatro agujas bien legible, con un display central (3,5”) donde se ven los datos de la computadora de a bordo.

Por lo que se puede decir que este H6 Coupé está bien equipado y la calidad, punto conflictivo de otras marcas, está resuelta satisfactoriamente.

Potente, pero doméstico

El H6 se ofrece con tracción delantera y un motor naftero 2.0 (desarrollo propio de Haval) que, gracias a un turbo, desarrolla 190 CV y se acopla a una transmisión automática de doble embrague. El matrimonio es armonioso en cuanto a funcionamiento, aunque la caja no es tan veloz como uno supone. Sus cifras de aceleración son buenas, pero en ningún momento se lo siente rabioso o contundente. Ofrece tres modos de conducción (normal, económica y deportiva), y se puede hacer los cambios manualmente desde la selectora o desde las cómodas levas (de esta manera se anula el kick down, pero no retiene la relación; al llegar el corte a 5.500 rpm, subirá automáticamente). Tiene cuatro frenos con disco que lo detuvieron de 100 a 0 km/h algo más de 40 metros, o sea dentro del promedio, aunque con recorrido algo corto y duro.

En cuanto a consumos, a velocidades constantes son algo elevados, especialmente en ciudad, donde supera los 13 l/100 km, esto es parte, ya que tiene que mover 1.800 kilos. La buena noticia es que recomiendan nafta súper, siempre de bandera.

Su comportamiento en ruta es bueno, no sufre los vientos cruzados y dobla de manera franca (con una pequeña inclinación de carrocería), y cuando lo exigimos de más apareció el ESP de manera abrupta y concisa –hasta algo invasivo–. Al mismo tiempo, gracias a equilibradas suspensiones (independientes en ambos ejes) consiguen cierta bipolaridad ya que en ciudad copia irregularidades de manera confortable, y el rodado con llanta 19 puede pasarle alguna factura en algún pozo o corte de calzada. Si a esto le sumamos una dirección con asistencia eléctrica, un despeje a prueba de badenes (tiene un protector plástico de bajos) y una destacable insonorización (acústica y eólica), obtenemos un SUV muy agradable de conducir.

Una cuestión de precio

El Haval H6 tiene un costo de 38.900 dólares (garantía de 3 años o 100.000 km). Con un dólar que se disparó, lógicamente perdió competitividad en relación al momento que analizaron importarlo (con un dólar más cercano a los 20 que a los 30 pesos), pero sus rivales tampoco son mucho más caros en promedio. Están los Hyundai Tucson Full (2.0/155 CV AT6) a US$ 40.500, Kia Sportage EX (2.0 155 CV AT6) a US$ 41.500, Ford Kuga SEL (2.0/240 CV AT6) a US$ 41.700, Geely Emgrand X7 Sport (2.4/162 CV AT6) a US$ 38.500 y Peugeot 3008 GT-Line (1.6/165 CV AT6) a 1.265.600 pesos (unos 46.000 dólares).

Como SUV, al Haval H6 no se le puede acusar de estar por debajo de sus rivales, pero tendrá que pasar el duro examen de demostrar que está a la altura de las marcas más tradicionales y con más trayectoria en el país. Por lo menos su producto tiene calidad, resta esperar para ver cómo es recibido por el cliente tan particular que es el argentino.

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