Prueba: Lifan X70 Luxury CVT

03/08/2018 16:55
Motorpress Autos

Firma: Lucas Amestoy  Fotos: Martín Lübel

Nueva alternativa

Desde que llegó al país en 2016, no hubo vehículo de Lifan que no pasara por mis manos. El primero que probamos fue el X60 (at 299), luego me tocó ponerme al volante del X50 (at 315) y, por último, del MyWay (at 328). Ahora le llegó al turno al último en arribar al mercado: el X70, un SUV mediano que compite en nuestro mercado de manera directa con el Chery Tiggo 5, aunque, en el evento de presentación, la marca también lo contrapuso con el Honda HR-V, y por ende, también consideramos que rivaliza con el Geely Emgrand GS. Veamos de qué se trata.

Gusta por fuera

Con la llegada el año pasado del rediseño del Lifan X60, los modelos que vinieron posteriormente mantuvieron algunas coincidencias con este. Es lo que llamamos, o mejor dicho como lo llaman las marcas, “family feeling”. Eso queda en claro en la parrilla hexagonal, con el nombre de la firma, para no dejar dudas de que se trata de un Lifan. Listones cromados son contenidos en ella, más un entramado en formato panal de abeja que redondean una cara atractiva. Los faros principales son halógenos con lupa, enmarcados por unos LED diurnos, y más abajo, los antiniebla. De perfil se nota un claro ascenso en la altura de la carrocería hacia el sector posterior. Cuenta con detalles cromados sobre la línea de cintura y llegando a los zócalos, y calza llantas de 18” de atractivo diseño, que dejan entrever las pinzas de frenos de ambos ejes. El sector posterior es un tanto curioso: si tomás distancia, notarás que hay dos niveles. Es como si dos “colas” de hatchs se superpusieran para formar la de un SUV. En el primer nivel, dos falsas salidas de escape con faros antiniebla reales (parecen ojos de gato pero no lo son), y en el superior, los principales de LED unidos por un listón cromado. Como resultado de esta “doble capa”, tenemos una luneta que es angosta y queda muy alta. También me llamó la atención la asimetría entre los distintivos de modelo y motor, y la boca de carga quedará un poco alta para muchos.

Interior prolijo

Hay una mejora en relación con lo que conocimos en otros modelos. Este X70 se ubica por encima del MyWay en precio y posicionamiento, y queda en claro cuando ingresamos, aunque particularmente todavía está un escalón por debajo del Geely GS, una alternativa a este Lifan. La primera impresión es buena. Todos plásticos duros, pero combina superficies suaves y de buen aspecto.

El conductor se encontrará con un volante multifunción, con limitador y control de velocidad crucero incluidos. Por delante, un instrumental con dos relojes convencionales y un display central en blanco y negro con mucha información pero de una sola pantalla. Es decir que toda la información está junta: presión de neumáticos, nivel de combustible, temperatura exterior y motor, consumo promedio, marcha seleccionada, autonomía y trips A y B.

Las butacas son cómodas y están tapizadas en ecocuero. La del conductor regula en altura, y el volante solo se ajusta en esa vía. Eso, sumado a que la pedalera está bastante adelantada (típico de auto chino), hace que la posición de manejo ideal posiblemente no sea tan fácil de encontrar para los que superan los 1,80 metros de estatura.

La consola cuenta con una pantalla táctil de 9 pulgadas, de buena respuesta, y un sintonizador de radio en vertical que me resultó mucho más amigable que los horizontales. No cuenta con GPS, pero sí tiene cámara de retroceso y sensores adelante y atrás. Nota final: los chinos nos siguen debiendo mejores sistemas multimedia. La misma es flanqueada por dos salidas de aire y, por debajo, una botonera para quienes reniegan de la comunión dedo-pantalla. Más abajo se ubica un aire acondicionado y por debajo, encendedor (un clásico de la marca que muchos ya no equipan), una toma de 12 V y dos tomas USB, una para enlazar el smartphone, y otra para enchufar un USB.

Lo mejor del Lifan X70 está en las plazas traseras, gracias a una distancia entre ejes de 2,62 m muy bien aprovechados (6 cm menos que el Geely, con 2,68 m, y 1 cm más grande que los Tiggo 5 y HR-V). Amplísimo espacio para que dos adultos viajen más que cómodos, al ocupante del medio lo espera una banqueta que contiene un apoyabrazo y el túnel de transmisión se entromete tímidamente, aunque contará con su cinturón de tres puntos y apoyacabeza, como corresponde.

Por último, el baúl tiene una capacidad de 435 litros, el más grande entre los rivales que mencionamos, con apenas 4 litros más que el HR-V, 65 más que el Tiggo5 (370 lts) y 105 más que el Emgrand GS (330 lts). Debajo del piso plano, un auxilio de tamaño inferior.

Buenos números

El bloque que monta es uno nuevo para Lifan Argentina. Se trata de un 2.0 de cuatro cilindros y 16 válvulas con sistema VVT-i que entrega 140 CV y cuenta con 18,9 kgm de par. Se asocia a una caja automática CVT y la tracción es delantera. Así las cosas, los rivales enunciados son prácticamente iguales (Honda HR-V, 1.8 de 140 CV y CVT; Geely GS con un 1.8 de 140 CV y AT 6; y el Chery Tiggo5 monta un 2.0 de 138 CV y CVT).

Nos sorprendió la cifra obtenida en el 0-100 km/h: 10,5”, apenas 7 milésimas más lento que el HR-V; mientras que el kilómetro lo completó en 32.2”. Muy buena performance para su porte, pero la contracara fueron las notorias vibraciones en el volante a partir de los 130 km/h.

Mantener la velocidad para registrar los consumos no fue fácil. Es cierto, mencioné que cuenta con cruise control, pero setearlo a la velocidad requerida no es tan sencillo. Y peor aún, una vez ajustado, tiende a bajar de velocidad hasta que logra estabilizarse. Con el limitador no hubo complicación alguna.

En el proceso de frenado desde 100 km/h se detuvo en 42,6 metros, cifra que lo coloca en la zona aceptable de nuestros registros, pero con una diferencia de cinco metros con respecto al HR-V. Es decir, otro auto, y grande. Durante la frenada no perdió la trayectoria, pero el pedal nunca encontró un tope, algo que también noté en los Lifan X50 y MyWay.

Con suspensión independiente en ambos ejes, en ciudad tiene un paso firme. Puede resultar algo duro para algunos, pero a mí no me desagradó, y en empedrados notamos algunos grillos prematuros desde el sector del acompañante.

Lo que no me agradó fue la selectora de cambios. Generalmente, aquellas que cuentan con una función Low o Sport presentan un escalonamiento en el recorrido. Esto no pasa en el X70, y muchas veces conduje varios kilómetros en Low, cuando en realidad quería colocar la directa. Algo similar sucede con la reversa. Cuando creí haberla seleccionado, en verdad estaba en Neutro. En fin, lleva tiempo acostumbrarse, y los siete días que “la tuve” no me alcanzaron.

Nos permitimos una incursión por el barro, terreno donde sabíamos que no iba a hacer “pata ancha”, pero queríamos divertirnos un rato. Los neumáticos son 100% de ciudad, pero se lo sintió con un paso firme con la marcha puesta en Low y sin el control de tracción. Para un rato está bien, pero es un SUV light hecho y derecho. Más no le pidan.

Al bajar o subir de la unidad notamos un quejido proveniente del eje trasero. Imperceptible cuando circulamos y pasamos por lomos de burro o cunetas, pero con el motor apagado se escucha y es desagradable. 

Conclusiones y precios

Los valores del X70 se basan en una muy buena habitabilidad y respuesta del motor. Donde flaquea es en el comportamiento dinámico, y en el faltante de más bolsas de aire, dado que en materia de confort no tiene ausencias llamativas. La versión evaluada tiene un precio de $749.00. Esto son 13 mil pesos menos que el Tiggo5 Luxury CVT ($762.172), 50 mil pesos menos que la tope de gama de Honda (EX L a $799.000), y 75 mil menos que el Geely GS Executive ($29.900).

 

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