Prueba: Nissan X-Trail Exclusive (Parte I)

16/05/2018 10:24
Motorpress Autos

Por: Guido Tonelli - Fotos: Diego Lápiz

Es una época prolífica para los SUV y también lo es para Nissan. Por el lado de las “camionetas”, la silueta fue ganando terreno y no son pocas las marcas que vaticinan un crecimiento brutal en los años por venir. En cuanto a la marca japonesa, la radicación en el país que le confirió el proceso productivo de la pick up en Córdoba le cambió la cara a una empresa que antes oficiaba casi exclusivamente de importadora.

Por eso se caía de maduro que, tras algunos movimientos en el mundo de las berlinas, volvería a uno de sus terrenos –nunca mejor dicho– predilectos: el de las “chatas”. Tras exhibirla este verano en la Costa Atlántica y luego de una preventa, finalmente Nissan repatrió la X-Trail.

Cambios
Esta X-Trail que manejamos que se presentó hace más de cuatro años a nivel global ya no es más aquella de líneas rectas sino que se decantó por un diseño algo más fluido y forzosamente emparentado con el resto de la gama SUV de la marca.

Pero lo más importante es que se concibió sobre la base de una de las plataformas modulares (CMF) de la Alianza; algo similar, salvando las distancias, a la que aloja al Renault Kwid.

Esto le permite tener una muy buena habitabilidad producto de los 2,70 metros entre ejes, aunque también mucho tiene que ver que la segunda fila de asientos cuenta con corredera para que pueda ajustar a su gusto o necesidad la ecuación espacio de piernas/capacidad de baúl, que es de 440 litros (hasta 1.982 con la segunda fila reclinada) y tiene un separador de carga para mejorar la distribución de lo que llevemos allí.

Atrás hay muchas buenas noticias referidas al espacio. En primer lugar, el túnel de transmisión es poco intrusivo, con lo cual el lugar para las piernas es bueno, sobre todo para el que viaje en la plaza central. Todos contarán con una butaca muy cómoda y reclinable que está ligeramente elevada, con lo cual la sensación es aún mejor. A eso se le suman tres apoyacabezas (solo el central copia el respaldo) y misma cantidad de cinturones inerciales.

Corona todo un techo solar panorámico que se extiende hasta allí, con lo cual las vistas contrapicadas van a estar a la orden del día. Y, a diferencia de otros techos panorámicos, la primera mitad tiene apertura.

Adelante todo está en su lugar. El puesto de mando cuenta con doble regulación y las butacas –eléctrica del conductor– suman calefacción, un rasgo típico de la marca. Ni bien uno ingresa, percibe una buena factura producto de materiales nobles, pero en algunas incursiones fuera de pista nos llegaron vibraciones de los asientos traseros que no nos gustaron. A revisar.

El diseño es muy Nissan, con formas ya vistas en otros modelos, y con un aplique símil fibra de carbono que le suma algo de deportividad. El tablero también es típico de la marca, con una muy buena iluminación y una computadora de 5” con mucha información.

No nos gustó mucho la central telemática after market, de un diseño algo anticuado, pequeña (6,2”), con una buena respuesta táctil pero no del todo intuitiva ni completa, sobre todo en un auto que orilla el millón de pesos.

El resto del equipamiento, tanto de confort como de seguridad, es completo (ver ficha), aunque sí le podemos pedir cámara de retroceso y sensores delanteros para poder maniobrar con mayor comodidad a la hora de estacionarla...

(continúa en Parte II)

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