Prueba: Peugeot 208 HDI (Parte I)

07/02/2018 12:46
Motorpress Autos

(Lucas Amestoy - Fotos: Miguel Tillous)

La historia de amor entre PSA y los bloques “gasoleros” es de larga data. En nuestro mercado, a pesar de pasar por años con muy poca oferta en esta materia, el Grupo siempre la mantuvo, con los Partner, 308 y 408, y más tarde con el rediseño del 508. El año pasado, sumó a este grupo a los 301 y 3008, mientras que acaba de traer un 5008 también gasolero. Pero faltaba solo un eslabón en la cadena con motor diésel: el 208. Ese segmento que alguna vez tuvo a los 206 y 207 Compact montando un 1.9, 2.0 o 1.4 turbo HDi, encontraba en esta nueva generación un bache. Por fortuna, quedó solo en eso, dado que desde octubre de 2017 la filial local decidió reincorporar a la gama un HDi de 1,6 litros y 92 CV, que se asocia a una caja manual de cinco marchas. Pero hay un dato más de sumo interés: mientras que el motor es fabricado en Francia, este 208 es producido en Eslovaquia, país europeo de donde proviene la unidad que evaluamos, en la única versión disponible Allure.

Idénticos
Si bien es algo subjetivo, creo que coincidirán muchos en que el 208 es el mejor logrado estéticamente del segmento (compite con los Ford Fiesta, Fiat Argo, Volkswagen Polo/Fox y Citroën C3). Es un auto que entra por los ojos, una característica con la que cuentan históricamente los autos de la marca (a excepción de los 308/408 que hoy están bastante desactualizados).

Hay que decir que el 208 fabricado en Brasil, no tiene nada que envidiarle al francés. Son calcados, y quien quiera presumir la compra de un auto europeo sólo llamará la atención de los que tienen el ojo entrenado, dado que las únicas diferencias radican en el diseño de las llantas de 16”, en los espejos exteriores cromados (única versión en tenerlos así), y en la carrocería un poco más baja; en tanto no hay siglas en el portón trasero o lateral que distingan el tipo de motor. Siguiendo con las comparaciones entre uno y otro, miden exactamente lo mismo, y “nuestro” 208 bien podría pasar como una versión tope de gama por contar con cromados en ventanillas y marcos de los antiniebla delanteros.

Por dentro
La plancha se vale de plásticos levemente blandos, acompañados por otros duros y superficies brillantes, y a diferencia de un Felline, las butacas no son de cuero, siendo únicamente el volante el que presenta este noble material. La calidad percibida es muy buena, pero tampoco hay un abismo con respecto a los hechos en el Mercosur.

La posición de manejo ideal se encuentra rápidamente gracias a los múltiples reglajes (todos manuales) de asientos y volante; y a pesar del i-cockpit (volante chico + instrumental por encima del aro), al cual ya nos acostumbramos. En la consola, se destaca un nuevo sistema multimedia incorporado en la última actualización y denominado All In One (o “todo en uno”, al español). Es muy completo, y si bien cuenta con el comando del GPS, por el momento no está disponible (lo estará durante el transcurso de este semestre). Tiene una buena respuesta al tacto, y cuenta con Apple Car Play y Android Auto para espejar la pantalla del smartphone en la del 208; aunque no encontramos un hueco acorde para olvidarnos de él.

La distancia entre ejes es de 2,54 metros, apenas dos centímetros menor a la del Polo, y Argo (para ser justos, 1,9 con el de Fiat), sacándole 5,1 cms al Fiesta, y ocho, al C3. En las plazas traseras apenas dos adultos viajarán cómodos, aunque hay tres apoyacabezas y tres cinturones de tres puntosl. La habitabilidad para personas que superen el 1,80 metros no es la mejor, aunque no está tan mal el espacio libre entre rodillas y butacas como el de cabeza y techo.

Por último, mantiene los 318 litros de capacidad de baúl, la mejor del segmento (+18 litros que los Argo, C3 y Polo, y 37 más que un Fiesta); mientras que debajo del piso se ubica una rueda de auxilio de menor tamaño y de chapa, aunque no temporal.

Más seguro
Donde sí hay una clara diferencia es en el equipamiento de seguridad. Esta versión es la única (de las no deportivas GT o GTI) que cuenta con control de estabilidad. Además, suma seis airbags, repartidor electrónico de frenado, asistenta al frenado de urgencia y Hill Assist. Este equipamiento y la respuesta de la carrocería le permitió obtener cinco estrellas en las pruebas de choque de Euro NCAP, con 88% de protección para las adultos, y 78% para los niños ubicados atrás; mientras que su versión brasilera equipada solo con dos bolsas de aire, consiguió cuatro y tres estrellas, respectivamente en la entidad regional. No es un mala nota, pero claramente podría ser mejor, sobretodo si consideramos que hablamos de vidas. Dentro del segmento, el único que lo supera al producto evaluado es el Ford Fiesta Titanium, que suma una airbag extra para la rodilla del conductor...

(continúa en Parte II)

  • Link