Prueba: Renault Kwid Iconic (Parte I)

06/11/2017 15:45
Motorpress Autos

Las llamas de los Chevrolet Celta, Volkswagen Gol Power, Peugeot 206 y Fiat Palio Fire fueron extinguiéndose de a poco, y la que más perduró fue la del Renault Clio Mío (con presencia “made in Mercosur” desde 2000 hasta fin del año pasado). Y ese “de a poco” en realidad consistió en décadas de estructuras longevas que fueron relegando a estos a los escalones más bajos de la gama conforme pasaban los años. Así fue que las marcas se renovaron e introdujeron los Onix Joy, Up!, 208 (aquí una excepción por ser un B+) y Mobi, respectivamente. El concepto ya no es abaratar lo conocido para volverlo low cost, sino armarlo de cero a un precio bajo. Así nacieron todos estos, y también el Renault Kwid, un producto fabricado en Brasil bajo una nueva plataforma especialmente pensada para mercados emergentes, y que monta un motor de tres cilindros.

Robustez B
La campaña de publicidad en Brasil arrancó unos días antes del Salón de Buenos Aires (lugar donde fue presentado de manera oficial), y la misma giraba en torno a la idea de “el SUV de los compactos”. Bueno, no pertenece a ese segmento, pero parece más “fortachón” que sus competidores. Mide 3,67 metros de largo, por lo que es 11 centímetros más largo que un Mobi y QQ, pero 1 cm más corto que un Up!. El despeje mínimo con respecto al suelo es de 18 cm, excelente para encarar badenes o lomos de burro con confianza, pero tampoco tanta, dado que carece de cubre cárter.

Esta sensación de robustez es realzada también por una parrilla bastante ancha, que en esta versión cuenta con detalles cromados, y que se une a los faros principales con esferas igualmente prominentes. Debajo de ellos, unos auténticos antinieblas, mientras que de perfil se notan unas molduras de plástico negras para los pasarruedas, llantas de aleación de 14” oscurecidas, y un detalle en la zona de los bajos jugando con la gama de grises en composé con el de la carrocería. En el sector posterior, por último, no se presentan antinieblas ni sensores traseros, aunque sí dispone de cámara de retroceso, oculta en el medio del rombo.

Bien equipado
Este Kwid Iconic tiene un precio de preventa de $249.200 pesos. Y para lo que sale, está muy bien dotado. Sin embargo, ni bien uno se sienta nota un faltante llamativo: la butaca no regula en altura. “Okey, me las arreglo con el volante”, pensé. Pero no, tampoco. Raro, y molesto, dado que la posición de manejo es alta, algo que en particular no me desagrada, pero a tantos otros les resultará molesto.

El volante de tres rayos no cuenta con comandos de audio ni Bluetooth (Mobi y Up! sí los tienen), y detrás de él se ubica un instrumental claro de tres esferas: la central es el velocímetro, la de la izquierda, el cuentavueltas, y la de la derecha es digital y cuenta con el nivel de combustible e incluye la computadora de a bordo. La temperatura del motor no es indicada.

A la izquierda del volante se encuentran los comandos para regular de manera eléctrica los espejos exteriores, y al lado la apertura del baúl (de noche no se verán dado que carece de iluminación).

En la consola se destaca un cuadro grande que incluye las salidas de aire, la pantalla multimedia y los comandos para bajar y subir los vidrios delanteros, el destrabe de puertas, balizas, y el desempañador de luneta. El sistema que incluye es el conocido Media Nav, de rápida respuesta al dedo y amigable uso. En el Kwid cuenta con navegador, cámara de retroceso y Driving Eco, que monitorea la conducción y hace una devolución de la misma, además de dejar ver en él los datos de la compu de a bordo. Abajo, los comandos del aire acondicionado y un hueco bastante generoso para billeteras o celu, algo que también se replica en los paneles de puertas delanteros.

En materia de seguridad se destaca por ofrecer cuatro airbags, convirtiéndose en el único del segmento en ofrecer más de lo legal, mientras que el ABS cuenta con EBD. Sin embargo, el cinturón de la banqueta central trasera es solo abdominal, y no tiene ESP ni ASR, ni siquiera como opcional. Este producto brasileño todavía no fue sometido a las pruebas de choque de Latin NCAP; sin embargo, uno producido en India sí fue testeado por Global NCAP, y el resultado fue lapidario; cero estrellas para el ocupante delantero, y solo dos para los niños ubicados atrás. En el historial de rivales, el Fiat Mobi obtuvo una y dos en agosto de este año; el Up! 5/4 (enero 2014), y el Chery QQ 0/0, aunque esa unidad no contaba con airbags.

Por esa plata, ninguno de sus rivales ofrece pantalla, GPS, cámara de retroceso ni dos airbags más de lo legal, por lo que es el más tentador en este aspecto entre ellos.

A la hora de la habitabilidad, si quien conduce supera el metro ochenta de estatura, quedará muy poco espacio libre entre las rodillas de los ocupantes traseros con respecto a las butacas delanteras. Tampoco queda mucho espacio entre cabeza y techo, mientras que allí se ubican tres apoyacabezas, fundas detrás de las butacas delanteras y ganchos Isofix. En tanto, el baúl es el mejor del segmento con 290 litros de capacidad y una boca de carga baja (la de sus tres competidores son particularmente altas). Lo mejor es que debajo del piso se ubica un auxilio original de chapa (el Mobi también la trae)...

(continúa en Parte II)

 

  • Link