Prueba: Toyota Camry V6

10/07/2018 11:03
Motorpress Autos

Por Marco Pérego - Fotos: Miguel Tillous

Elegancia rejuvenecida

Desde hace un tiempo, Toyota ofrece en el país la octava generación del Camry y, aunque se hizo esperar, la unidad destinada a la prensa llegó para contarnos todas sus novedades. Se trata de un vehículo con más de 30 años de historia que fue conquistando diferentes mercados, como el de Norteamérica, donde en la actualidad es uno de los autos más vendidos de Estados Unidos. A nivel local, ese segmento siempre representó una pequeña porción de la torta, pero la marca siempre contó con un número de clientes por los cuales el modelo se mantuvo en la oferta.

Renovado en numerosos aspectos, el nuevo Camry está disponible en dos versiones, L4 y V6; evaluamos esta última que, además, mantiene el título de ser el auto generalista de tracción delantera más potente del mercado.

Más juvenil

El nuevo Camry llega importado desde Japón y se trata del segundo vehículo en Argentina (el primero fue el Prius) en incorporar el método de fabricación TNGA, o sea, que se basa en una plataforma modular, que lógicamente busca optimizar los procesos de producción, sin resignar calidad.

De esta manera, sus medidas crecieron en largo y ancho, mientras que su estatura se redujo ligeramente; el aumento de cuatro centímetros en la distancia entre ejes (alcanzó los 2,83 metros) es lo más notorio, al menos en el interior, donde se destaca en habitabilidad para cuatro personas (la quinta plaza tiene limitaciones que detallaremos más adelante), quienes en su totalidad pueden superar los 1,85 metros de altura. Asimismo su baúl, según nos informaron desde la marca, es de generosos 620 litros, aunque parecen ser menos en la práctica. El portón solo se puede abrir desde el interior o con la llave (podría ser eléctrico), y la boca de carga es algo pequeña. La buena noticia es que allí se oculta un auxilio homogéneo a los titulares.

El Camry siempre tuvo un perfil de comprador adulto, sobrio y elegante, pero los adultos de hoy no son los mismos de hace 30, 20 ni 10 años. Por lo cual su estética tenía que adaptarse a su nuevo target (algo que ya vimos que hicieron algunos de sus rivales).

Por eso, la nueva generación del modelo es mucho más agresiva en cuanto a diseño, algo que se aprecia en el renovado frente, especialmente en el formato de sus ópticas (ahora de LED de gran alcance y con sistema de dirección adaptativo) y de la gran parrilla inferior. En el lateral, tiene cintura muy definida y proporcionada lo que, sumado a las llantas de 18 pulgadas, le dan un aspecto robusto. Y, por último, el remate posterior muestra una caída armoniosa, mientras que los faros LED le dan personalidad incluso de noche.

En conclusión, los diseñadores lograron rejuvenecer el modelo sin excederse, ya que sigue mostrando elegancia y un alto estatus.

Interior

El habitáculo del Camry es mucho más sobrio que su exterior, está realizado con materiales de buena calidad y exhibe detalles símil madera. Dentro del equipamiento se destacan el nuevo techo panorámico que se extiende hasta las plazas traseras (solo se abre la parte delantera), el freno de mano ahora es eléctrico, el display de información del tablero es de 7” (antes de 4,2”) y complementa a las dos agujas analógicas (todo claro, aunque algo mentiroso en cuanto a velocidad), y el sistema de audio posee una pantalla táctil de 8” (antes 7”), con GPS, TV digital, DVD, Mp3, Bluetooth, USB, entrada auxiliar de audio y seis parlantes. Dispone de butacas y columna de dirección con regulación eléctrica (óptima posición de manejo), climatizador trizona, múltiples sensores, cámara de retroceso (con guías móviles) y llave inteligente.

En cuanto a seguridad, cuenta con control de estabilidad y tracción, asistente de arranque en pendientes, faros antiniebla (delanteros y traseros), siete airbags, anclajes Isofix (2), cinco cinturones de seguridad de tres puntos y cinco apoyacabezas, aunque no son del tipo coma, por lo cual reducen la visibilidad hacia atrás.

Por su jerarquía y precio encontramos algunos faltantes, como memorias, butacas calefaccionadas, cierre en rodaje o algunas ayudas a la conducción como mantenimiento de carril o aviso de fatiga por nombrar algunas.

Párrafo especial para los habitantes de las plazas posteriores, que disponen de una consola (escondida en el apoyabrazos central, que oficia de respaldo, bastante rígido, en la quinta plaza) con los comandos para controlar la temperatura de este sector, la cortina de la luneta y los reglajes eléctricos de sus asientos. Además, cuentan con dos puertos USB de carga. Solo le faltaría alguna pantalla y reproductor para una experiencia independiente respecto de los del frente.

Gran confort y 302 caballos

Donde no hubo novedades es en la mecánica. Utiliza un V6 de 3,5 litros (2GR-FKS) con 24 válvulas, doble árbol de levas comandados por cadena y sistema Doble VVT-i. Su potencia es de 302 CV y 36,3 kgm de torque a 4.700 rpm.

Es un motor que se siente muy a gusto en la zona alta del tacómetro (corta a los 6.500 rpm), aunque le sobra paño en toda la escala para ser contundente cuando se le demanda agilidad. Su transmisión es automática de ocho relaciones (Direct Shift-8AT) que tiene un accionar rápido y suave. La mala es que no posee levas para el modo manual ni retiene el cambio.

Sus prestaciones son prácticamente las de un deportivo, y frenó por debajo de los 40 metros a 100 km/h. Dinámicamente dobla sin inclinaciones ni vicios, siempre y cuando el pie derecho no se exceda de presión; si eso ocurre, el ESP entra en acción para encauzar el barco.

Pero todo tiene un precio, y en este caso en su consumo, que es de 10,5 l/100 a 130 km/h, que no está tan mal, aunque en ámbito urbano se eleva a unos 15 l/100 km. Con un tanque de 60 litros, su autonomía está en el límite.

En ruta la dirección (eléctrica) puede resultar algo sobreasistida, pero en la ciudad se agradece y, pese a su tamaño, se mueve de manera ágil; es allí donde demuestra un confort de marcha óptimo, salvo por algún roce del babero a la salida de algunos estacionamientos, copia irregularidades de manera suave y agradable, en parte gracias a la buena puesta a punto de sus suspensiones independientes en ambos ejes.

Pocos rivales

El Camry V6 tiene un precio de 58.900 dólares, o sea, que, según el cambio, ronda los 1.500.000 pesos. Ante la ausencia del Honda Accord no hay rivales generalistas a la vista ya que Ford Mondeo, Peugeot 508 y VW Passat son menos largos. En el mundo premium por medidas se puede encontrar alternativa en los Audi A6 (3.0/333 CV) a US$ 82.000, o un MB Clase E (3.0/333 CV) a US$ 101.000 pero ambos con tracción integral, y si bien un BMW Serie 6 mide prácticamente lo mismo sus 449 CV lo alejan demasiado.

El valor del Toyota puede ser excesivo para un generalista, pero tiene algunos argumentos sólidos, como una gran imagen de marca, una de las mejores posventa, su gran potencia y, algo no menor, la ductilidad de ser un auto que podrá ser disfrutado de dos maneras por su dueño: si quiere conducirlo se deleitará con sus prestaciones y sensaciones de manejo, o simplemente gozará del viaje cómodamente, mientras su chofer se encarga del tráfico.

 

A favor                                               En contra

Prestaciones                                                                      Consumo

Habitabilidad                                                                      Faltantes de equipamiento

Confort urbano                                                                   Autonomía

Baúl/auxilio                                                                         Sin levas

Multimedia                                                                          Precio para generalista

 

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