A pesar de una ligera baja del gas-oíl durante el mes de enero, los costos del transporte volvieron a exhibir un fuerte incremento del 3,1%. 2019 comenzó sin darle respiro a la aceleración de los costos para el sector en todo el país, una tendencia que se pronunció a partir de la segunda parte de 2018 cuando los principales insumos se dispararon casi un 40%. Así lo señala el Índice de Costos de enero que elaboró la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC).

Con esta suba en el primer mes del año, la variación de los costos en los últimos doce meses superó el 62%, luego de haber registrado en 2018 el aumento más elevado desde 2002 (61,5%), y que a su vez también superó en 14 puntos a la inflación minorista récord en 27 años.

El incremento de enero se produce a pesar de la ligera baja del gas-oíl (-1,04%), pero en un contexto de fuertes aumentos en las patentes (49,5%), en el costo financiero (35,1 %) y en los peajes (12,6 %), en términos generales. También se destaca el impacto de personal (3,41%) por tener en cuenta la segunda cuota de la asignación no remunerativa (Decreto PEN 1043/18). Los gastos generales treparon un 9,77%.

No obstante, debe aclararse que el gas-oíl volvió a incrementarse en torno al 2% durante los primeros días de febrero luego del aumento récord en 2018 (76,9%) y a pesar de la caída del precio internacional del petróleo, del orden del 30% en los últimos 90 días. De acuerdo con los cálculos de FADEEAC, el precio del gas-oíl debería ubicarse al menos un 10% por debajo de los actuales precios si se tiene en cuenta los valores de equilibrio en el mercado interno.

En una economía que no disimula un estado de estanflación, continúa, de manera muy significativa, el aumento de costos. El sector opera en un contexto económico abiertamente recesivo y con fuertes caídas en los volúmenes transportados en el consumo masivo, la industria y la construcción, entre otros corredores.

El transporte lleva la carga, además, de los impuestos, que alcanzan el 40%. El desmedido e injustificado encarecimiento nominal y relativo del combustible, de las mayores presiones salariales, del descomunal ajuste del dólar y del resto de los rubros componentes en general, ponen en riesgo el desarrollo y la competitividad del sector.

 

(*) Fuente: FADEEAC