Uno de los segmentos donde la marca francesa planea redireccionar la estrategia de ventas responde al de vehículos comerciales, con el fin de cubrir nuevos nichos de mercado. Para cumplir con esta premisa, desarrolló una agresiva ofensiva de productos para transporte urbano con nuevos modelos y más versiones. Esta estrategia se complementará con el canal de ventas corporativas (B2B), una herramienta con mucho potencial en nuestro país. El lanzamiento del nuevo Jumper es el primer gran paso de cara a este proyecto. Se trata de un producto modernizado, con más versiones, mayor equipamiento de seguridad y confort, y novedades a nivel motriz.

Importado desde Italia, se trata de la renovación total del utilitario más grande de la marca francesa, quetiene una trayectoria probada en el mercado argentino y que suma nuevos argumentos. Se agrega a esta gama de furgones por primera vez una configuración chasis cabina de 3.5 toneladas.

En esta oportunidad, y a la espera de su hermano menor Jumpy, el nuevo mediano “uruguayo” que competirá de lleno con la Vito de Mercedes-Benz, nos subimos a la opción más chica del Jumper, ideal para quienes necesitan de 10 m3 y cotas reducidas.

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Nada se conservó respecto de la generación anterior. Las líneas exteriores aportan una musculatura que denota los cánones de diseño de la marca, pero sin perder atractivo. Ahora, una gran parrilla centra en la parte superior las dos franjas cromadas con el doble chevron a la vista. El paragolpes, que se extiende a los laterales con guardabarros que sobresalen, le otorga una imagen robusta. En los laterales, los bajos están protegidos por plásticos en toda la carrocería. Atrás, dos grandes portones con apertura a 270° y un amplio apoyapié colaboran a la hora de carga y descarga.

La idea de Citroën fue hacer de este nuevo Jumper una verdadera “Oficina Móvil”, segura y confortable, con el claro objetivo de hacer más amena la jornada del usuario.La modularidad y el confort impresos en este nuevo producto están presentes en todo momento. Cuenta con una amplia cantidad de portaobjetos (13 en total), una guantera refrigerada (con cerradura) y un Soporte Escritorio (ideal para anotadores, Tablet, celular, etc.) muy práctico pensando en la gestión de los próximos traslados. Todo esto en un ambiente moderno, dotado de una plancha con mandos algo alejados de la mano del conductor. En materiales rígidos, aprueba en calidad y nuestra unidad no presentaba grillo o encastres defectuosos.

Citroën pensó en el confort de sus ocupantes, ya que el conductor se encontrará con una butaca muy cómoda que pose regulación en altura, lumbar, apoyabrazos en butaca regulable y otro “pesado” apoyabrazos en la contrapuerta. Todo sobre un mecanismo de amortiguación variable (no es neumática…),que absorbe las irregularidades del camino. A pesar de no contar con volante regulable en profundidad, pulgar arriba.

Buena nota para la visibilidad, con un parabrisas más lanzado y de mayores cotas que en la generación anterior y dos grandes espejos con angular, que permiten que nada se pierda a nuestras espaldas. Solo reprochamos la falta de una regulación eléctrica o al menos manual porque hay que baja el vidrio y “acomodarlos” con la mano.

El área de carga también recibió reformas y se adaptó a los nuevos tiempos. Por ejemplo, la versión 10 m3 que ocupa estas páginas antes ofrecía 9 m3. En toda la gama la puerta lateral es de mayores dimensiones (1.250 de ancho y 1.485 de alto) y se introdujo un sistema de cierre centralizado con mando selectivo, que permite abrir por separado la cabina o la caja. En este último apartado, la capacidad de carga asciende a los 1.560 kg, nada mal teniendo en cuenta su longitud y su altura, y ofrece 8 ganchos de sujeción inferior más 6 superiores, con correcta luz interna y panel divisor sin vidrio.