La Guerrero GR6 300 es una de esas motos que por su porte parece más grande de lo que realmente es. Cualquier piloto será bien recibido, salvo los más altos que quizá la noten algo justita. La posición de manejo es agradable gracias a la curvatura del manillar, ya que los brazos lo encontrarán de manera natural. Algo más conflictiva resultó la posición elevada y retrasada de los pedalines, que nos obliga a una flexión de piernas que a la larga resulta cansadora para el día a día. El instrumental digital es conocido en otros modelos de igual origen, de caracteres algo pequeños, pero bien distribuido y retroiluminado en naranja. 

La data ofrecida es completa y consta de lo siguiente: velocidad, tacómetro, nivel de combustible, indicador de marcha engranada, odómetro total/parcial y hora, siempre acompañado por los clásicos testigos luminosos. Los comandos en las piñas son de buen funcionamiento y de calidad acorde a la moto, con el tirador del cebador incluido en la piña izquierda. Igual observación para manijas y puños. Respecto a los espejos, no tuvimos problemas y pudimos regularlos fácilmente para obtener una adecuada visión. 

Sus líneas derrochan deportividad y en general se trata de un producto con buenas terminaciones y acabados. Muy sport también resulta la paleta de colores disponibles, siempre con el “italianísimo” bastidor del tipo Trellis en un rojo bien llamativo. El grupo óptico frontal es del tipo superpuesto, halógeno con proyector y separado en mitades por la luz de posición led en forma de “H”. De igual tecnología son los intermitentes que se encuentran integrados (junto a otro juego de luces de posición) en las tapas laterales del tanque. Tapas que en este caso cumplen con la función de canalizar el aire fresco hacia el radiador de agua. 

A modo estético, se incluyó una minúscula pantalla derivabrisas que no cumple ningún tipo de función, aspecto que no se reprocha en una naked. La horquilla hidráulica es convencional, tal vez una invertida hubiese estado más a tono con las intenciones de la moto. De todas formas, su desempeño no merece crítica. 

 

Lograda

Su perfil es musculoso, pero gracias a líneas de corte recto y filoso. Eso se hace evidente en el ergonómico tanque que se reabastece mediante una tapa rasante con bisagra y cerradura, y que está acompañado por unas franjas que lo recorren longitudinalmente. Este es uno de los tantos detalles que aportan a la causa sport. Las ya comentadas tapas laterales incluyen sobrias, pero deportivas gráficas con el nombre del modelo. 

Muy acertada la inclusión de la quilla en la parte baja de la moto, ya que la misma se fusiona a la perfección con el embellecedor plástico del escape de ubicación central y corta salida lateral (algo excesivo en sus decibeles para nuestro gusto). El grupo motor se encuentra totalmente acabado en gris aluminio, contrastando visualmente con el rojo del chasis de caño entramado. Pedalines con goma para piloto y estriados para pasajero, siempre montados sobre unos robustos soporte de buena percepción visual. Igual observación para el pedal de freno trasero y el comando de caja. 

El asiento es un dos piezas de decente tamaño y mullido para piloto, y algo menor para el segundo a bordo. Fuertes y en correcta ubicación se encuentran las asas de sujeción. El remate posterior de esta 300 no es ajeno al espíritu deportivo del resto de la moto y se descuelga con un colín totalmente limpio y un faro full led de gran desempeño. Los giros (también led) y el soporte portapatente se encuentran integrados en el corta spray de montaje suspendido, que tiene un acabado tipo carbono. El basculante está construido en acero de sección cuadrada y es asistido por un monoshock regulable con bieletas. 

La suspensión equipa adelante una horquilla convencional que asume un compromiso digno entre deportividad y uso diario por la city. Es lo rígida que uno espera a la hora de enroscar el puño derecho, pero sin descuidar cierto confort para los desplazamientos diarios por nuestras accidentadas calles. Atrás, el monoshock no da lugar a la crítica. El anclaje por bieletas le otorga una progresividad destacable y la regulación en la precarga del resorte da la posibilidad de ajustarla de acuerdo a la carga y a nuestras preferencias de manejo. Los frenos, a la altura de las circunstancias en ambos ejes, son fáciles de dosificar y de buena respuesta. 

En ciudad, gracias a sus 143 kg (en seco) y a la buena respuesta en bajos, se escabulle muy ágilmente entre el tráfico. En ruta o autopista, sus prestaciones le otorgan una velocidad crucero más que decente y el plus de la comentada autonomía. Sin embargo, como en toda naked, sin protección aerodinámica.

· En pocas palabras

Un motor con carácter y que se desempeña muy a tono con las intenciones del modelo y con las (seguramente) expectativas de sus futuros dueños.

Es una de esas motos que por su porte parece más grande de lo que realmente es.

 

· Lo más…

Diseño y calidad general

Consumo/autonomía

Monoshock con bieletas

 

· Lo menos…

Posición pedalines piloto

Lectura del tablero

Sin horquilla invertida

 

· Datos complementarios

Fabricante  Guerrero

Garantía  6 meses o 6.000 km

Colores  blanco, rojo, negro