Con un chasis y suspensiones robustas, la potencia de la GXR 250 puede dejar con gusto a poco a los entusiastas más extremos del off-road. Por eso, Guerrero decidió dotar a su ya probada enduro de una mecánica aguatera con casi una treintena de caballos listos para bajar del asfalto. Por supuesto, comparte con su hermana de cuarto de litro la idoneidad para el uso cotidiano por la ciudad, pero en este caso con un plus suficiente para hacer frente a caminos de mayor dificultad. Mayor poder y la exclusividad para un producto que no cuenta con rivales directos en el mercado.

 

Potente

Darle contacto y presionar el pulsador del arranque eléctrico es suficiente para advertir que se trata de otra cosa. Otro sonido, mucho más “áspero”, proviene de sus entrañas y se emite por su escape. La denominación de esta GXR se debe a un monocilíndrico de 292 cc, doble árbol de levas a la cabeza con 4 válvulas, carburado y de refrigeración líquida. Entrega unos muy aprovechables 29 CV a 8.500 rpm de manera directa y con muy buena respuesta desde bajo régimen. La velocidad máxima es de unos 130 km/h y se consigue rápidamente gracias al acertado escalonamiento de las 6 marchas de su caja, que también aporta muy buena tracción “desde abajo”.

El comando de la misma es corto y bastante preciso. Las vibraciones propias de los monocilíndricos se ven mitigadas, en este caso, gracias a la refrigeración líquida que actúa como una suerte de “amortiguador” de las mismas. En este caso puntual, se hacen presentes en lo alto del cuentavueltas, pero sin llegar a ser alarmantes. El dato de consumo declarado por fábrica es muy austero, unos 3,4 litros cada 100 km que  auguran una autonomía que se verá penalizada por los 9 litros del tanque. En síntesis, un motor con carácter y que entrega lo que uno espera en una on-off con licencia real para salir a embarrarse hasta los dientes.

 

Moderna

Diseño y cotas calcadas respecto de la “dos cincuenta”, así que refrescaremos algunos conceptos propios de la saga GXR. Estética alineada con las más recientes tendencias del segmento y que se aleja de lo espartano de tiempo atrás. El faro principal ensaya formas muy angulosas, con un poder lumínico correcto a cargo de una lámpara halógena. La luz piloto comparte tecnología en un foco “tipo dicroica” ubicado en lo bajo del mismo faro principal. Los intermitentes, por su parte, son de tecnología led con tulipa transparente y diseño minimalista.

El guardabarros elevado luce aristas y vértices bien marcados, y posee un refuerzo superior que suma a la percepción de robustez. La misma impronta de robustez la brinda la horquilla invertida de gruesos barrales que se encuentran correctamente protegidos por unos deflectores plásticos. El sistema de freno monta un disco lobulado junto a una pinza de doble pistón. Como no podía ser de otra manera, la rueda delantera es de 21” montada sobre una llanta de aro negro mate y rayos cruzados.

El delgado tanque de combustible de justitos 9 litros (con tapa extraíble, pero de diseño rasante y con cerradura) prácticamente se encuentra oculto debajo de las tapas laterales y el largo asiento tipo enduro que nos permitirá movernos a “piacere” por sobre esta Guerrero. Tapizado en material antideslizante de correcta calidad, solo podemos reprocharle la falta de mullido, una característica bastante propia de este tipo de motos.

Mecanizados en forma de diente de sierra son los pedalines para el piloto que, gracias a su correcto tamaño, son aptos para conducir parados y con las botas adecuadas. Igual descripción para el pedal de freno trasero. Los pedalines traseros son los clásicos estriados sin recubrimiento de goma. A diferencia de la 250, el grupo motor luce un acabado gris aluminio, al igual que el chasis doble cuna de acero y el horquillón. Es para destacar en un producto de este origen el prolijo pase de cables y mangueras.

El colín de diseño minimalista posee los giros y el faro principal de tecnología led, lo que asegura un gran poder lumínico. Incorpora también una generosa parrilla portaequipajes. De aspecto muy robusto es el ya mencionado y exclusivo horquillón construido en aluminio que monta (no directamente) un monoshock regulable en la precarga del resorte. El freno está confiado a un disco lobulado mordido por una pinza de pistón simple. El caucho trasero, montado en llanta de rayos de 18”, es de medida 120/80 con unos tacos más que interesantes, pero que no dejan de ser de uso mixto.

 

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· Ficha técnica / Guerrero GXR 300

MOTOR

Tipo: Monocilindrico, 4T

Distribución: DOHC, 4 válvulas

Alimentación: Carburador

Refrigeración: Líquida

Diámetro x carrera: 78 x 61,2 mm

Cilindrada: 292,4 cc

Potencia declarada: 29 CV a 8.500 rpm

Torque declarado: 25 Nm a 7.000 rpm

Rel. de compresión: 11: 1

Encendido: Electrónico TCI

Arranque: Eléctrico

TRANSMISION       

Caja: 6 velocidades

Embrague: Multidisco en baño de aceite

Transmisión final: Cadena

CHASIS  

Configuración: Doble cuna de acero

SUSPENSIONES    

Delantera: Horquilla hidráulica invertida

Recorrido: n.d.

Trasera: Monoshock con resorte regulable

Recorrido: n.d.

FRENOS

Delantero: Disco con pinza de doble pistón

Trasero: Disco con pinza de pistón simple

NEUMÁTICOS        

Delantero: 3.00-21

Trasero: 120/80-18

DIMENSIONES       

Largo / ancho / alto: 2.190 / 900 / 1.440 mm

Distancia entre ejes: 1.470 mm

Altura del asiento: 950 mm

Distancia del suelo: 285 mm

OTRAS CIFRAS     

Dep. de combustible: 9 litros

Peso en seco: 157 kg

Velocidad máxima: 130 km/h (estimada)