El diseño del scooter Suzuki Burgman 200 no apela a lo deportivo ni a lo retro, sino a la elegancia como buen señor burgués que es. Cuidadosamente delineadas, sus formas marcan una silueta moderna, pero en su justa medida. El doble faro halógeno frontal me recuerda al que montaba la generación anterior de la maxitrail de la casa, la V-Strom. Igual tecnología para los intermitentes de tulipa transparente que se encuentran integrados al carenado. En el sector posterior también se eligió un conjunto lumínico halógeno y doble, con los giros integrados en las puntas de los mismos.

Visto lateralmente, el colín pareciera tener un alerón en su parte superior. Una sutileza del diseño. Adelante llama la atención el gran voladizo del guardabarros, mientras que detrás es el escape con su protector y tapa final gris aluminio lo que se destaca cromáticamente. La sobriedad se refleja también en su instrumental, con un conjunto de apariencia automotriz, de sencilla y rápida lectura en cualquier condición de luz ambiental. Dos grandes esferas analógicas destinadas al velocímetro y tacómetro son separadas por un display central (algo anticuado) que informa la hora, el nivel de combustible y los kilómetros totales y parciales.

De gran tamaño son los testigos luminosos, dentro de los cuales se destaca el de “eco” que se ilumina cuando mantenemos una conducción eficiente en términos de consumo y amigable con el medio ambiente. Los comandos en las piñas me dejaron con gusto a poco porque si bien tienen un correcto funcionamiento, la calidad percibida y el tacto no se condicen con la calidad general reinante en este scooter. Como corresponde, cuenta con interruptor de balizas. Los espejos, por su parte, se regulan fácilmente y brindan una visión satisfactoria.

 

Serenidad espacial

Este es el segundo título de connotación automotriz que le propinamos al Burgman. Al igual que rezaba el slogan del Ford Fairlane, la serenidad de marcha ofrecida por el Suzuki es sumamente placentera. A la baja rumorosidad y casi nulas vibraciones de su bloque monocilíndrico se le suma una calibración de suspensiones orientada al confort. Es muy común en los scooter, sea cual sea la gama, que las suspensiones además de contar con poco recorrido sean bastante rígidas en su configuración. Esto se debe a que básicamente son diseñados para ciudades del primer mundo con calles y vías interurbanas en perfectas condiciones. Sin embargo, en el Burgman, salvo que nos llevemos por delante un bache de esos que a uno le duele de solo pensar en lo que tiene que absorber la moto, todo es muy “soft” con una horquilla hidráulica convencional que no se desfallece tampoco a la hora de tomar tramos veloces por autopista. Detrás el juego de amortiguadores con regulación en la precarga de sus resortes aísla, en conjunto con la comodidad ofrecida por el asiento, al piloto de las imperfecciones que pueda tener la calle a transitar. Colaboran en este sentido y en el correcto desempeño dinámico los Dunlop Scoot Smart que monta este scooter en medidas 110/90-13” adelante y 130/70-12” atrás.

El ligero chasis de acero también colabora para que este scooter sea extremadamente ágil y maniobrable en el denso tráfico urbano. Para detener eficazmente los 163 kg del Burgman se lo dotó de disco en ambas ruedas y sistema antibloqueo ABS. No cuenta con frenada combinada ni tampoco con freno de estacionamiento; una lástima porque este último resulta muy práctico en scooters de estas dimensiones. Ambos frenos funcionan de mil maravillas, con un tacto algo esponjoso el delantero (vale aclarar que nuestra unidad de pruebas era 0km y no disponía de su correspondiente asentamiento) y con un ABS poco intrusivo.

Con 200 cc el Burgman ofrece la agilidad necesaria para los traslados diarios por la ciudad a cambio de poco combustible y con la velocidad suficiente para circular legalmente por autopista sin estorbar al tráfico y con potencia disponible para sobrepasos. Este monocilíndrico de 4 válvulas, inyección electrónica y refrigeración líquida eroga 18 CV. La transmisión CVT aporta serenidad del conjunto, con salidas desde parado sin trepidaciones ni patinamientos de ningún tipo. Consigue con relativa facilidad una velocidad punta de 130 km/h que lo convierten en un scooter apto para conectar dos localidades transitando por vías interurbanas.

Otra de las características del Burgman 200 es su reducido consumo. La marca declara 2,9 litros para cubrir el centenar de kilómetros, por lo tanto ofrece una amplia autonomía gracias a su depósito de combustible con capacidad para 10,5 litros. El reducido consumo se consigue gracias al sistema de inyección electrónica y al motor de baja fricción.

 

· En pocas palabras

Un scooter refinado en su funcionamiento y de una comodidad superlativa.

Es extremadamente ágil y maniobrable en el denso tráfico urbano.

 

 

· Lo más…

Serenidad de marcha

Comodidad para ambos ocupantes

Capacidad de carga

· Lo menos…

Tacto esponjoso de freno delantero

Iluminación completamente halógena

Sin freno de estacionamiento

 

· Datos complementarios

Fabricante: Suzuki Motos Argentina

Garantía: 2 años o 24.000 km

Colores: negro, blanco