Zanella anuncia para su Steiner Start 3 unos 55 km de autonomía. Sin embargo, este valor se obtiene en circunstancias ideales y en la práctica es muy difícil de reproducir. No obstante, una vez que entendemos el funcionamiento de un vehículo eléctrico y sabemos aprovechar la ventaja de no tener freno motor, iremos optimizando nuestra autonomía. El peso del piloto, el eventual pasajero, el modo de gestionar el acelerador, pendientes, etc. son factores que tienen incidencia directa sobre la autonomía. 

El torque máximo desde parado es la envidia de todo grupo térmico, convirtiéndose en lo más divertido en una moto de estas características. Respecto de la batería, es del tipo Plomo-Ácido 60V 20Ah y, cuando está totalmente descargada, demora unas 8 horas aproximadamente en recuperar su carga máxima. La carga se realiza fácilmente mediante un cargador que se puede enchufar en cualquier toma eléctrico de pared, y tiene el plug de conexión entre el piso y el asiento. La transmisión es automática continua y al igual que el resto del conjunto no emite ningún tipo de vibración ni zumbido. 

Para detenerse la Steiner Start 3 cuenta con un sistema de frenos que monta en su rueda delantera, y un disco mordido por una pinza de doble pistón y un tambor de expansión interna en su rueda trasera. El sistema durante la prueba nos dejó una correcta sensación de seguridad al momento de detener la moto. Este scooter eléctrico se mueve con agilidad y comodidad gracias a sus suspensiones, monta una horquilla telescópica de recorrido suficiente delante y un juego de amortiguadores hidráulicos detrás. Sin embargo, y a pesar del buen comportamiento, nos sentimos algo intimidados al transitar por avenidas rápidas de la ciudad, ya que la velocidad de los otros vehículos y, en cierto modo, su falta de conciencia no nos permitió viajar completamente relajados.

 

Tecno

En el apartado de iluminación, lógicamente y buscando la eficiencia en el consumo eléctrico, la tecnología empleada es completamente led. El faro delantero permite la selección desde la piña derecha de la DLR (luz de circulación diurna) y de la luz baja. El grupo óptico trasero integra los intermitentes y consta de una tira de estética “futurista” que discurre por los laterales. 

El diseño en general es agradable y no genera esa impresión de prototipo que muchas veces resulta chocante. Los comandos en las piñas son de muy buena calidad, y nos llamó la atención el pulsador de “parking” en la piña izquierda, que permite tener el scooter encendido (aunque no lo escuchemos), pero sin posibilidad de acelerar hasta que lo desbloquemos presionando cualquiera de los frenos. 

Se adoptaron espejos clásicos redondos que gracias a los largos brazos soportes posibilitan una visión total de lo que sucede a nuestras espaldas. Para encenderla podemos optar por girar la llave en el tambor o bien, si tenemos el llavero de presencia encima, simplemente pulsamos el botón ubicado en el centro del instrumental. Dicho instrumental es de excelente factura y nos informa velocidad, nivel de batería y solo kilómetros totales. Testigos luminosos de intermitentes, luz alta y lo que sería reserva (en este caso de batería) son acompañados por una leyenda “Ready” que se ilumina para informarnos que estamos listos para emprender nuestro viaje sin emisiones. 

 

· En pocas palabras

Es más compacto que los scooter de 150 cc ofrecidos por la marca. Sus pequeñas ruedas de 10 pulgadas lo delatan. 

Comandos, instrumental, luces, y acabados en general son de elevada calidad.

Con la carga de la batería llena apenas alcanza los 45 km/h. Puede sonar a poco según el uso que se le quiera dar.