En nuestro primer informe hicimos hincapié en la calidad general de esta CB500F, pero hay que reconocer que fue su bicilíndrico por tacto y funcionamiento el argumento más fuerte con el que nos encontramos. Twin en paralelo de 471 cc, 8 válvulas, distribución DOHC, inyección electrónica PGM-FI y refrigeración líquida son las características principales de este impulsor que lógicamente se ajusta a la normativa Euro4. Se destaca por ser muy lineal y progresivo en su entrega, con una ausencia total de vibraciones sea cual sea el régimen. 47 CV a 8.500 rpm son más que suficientes para los traslados diarios y las escapadas de fin de semana con amigos. 

La ficha no miente, ya que ubica su par máximo de 43 Nm a 7.000 rpm, siendo de esta manera muy aprovechable y divertido el medio régimen. La velocidad máxima está en el orden de los 180 km/h, confirmando su aptitud y solvencia para tomar vías rápidas donde la nula protección aerodinámica propia de toda naked es una penalidad a pagar. Increíble rango de autonomía dado que relevamos 4,1 litros para recorrer el centenar de kilómetros (con una conducción alegre). De este modo, asegura en los papeles reposiciones cada 400 km. Económico, suave y progresivo son las virtudes que se ajustan a la perfección en este bicilíndrico de Honda. El accionamiento del cambio de 6 marchas y del embrague armoniza con su precisión y suavidad en un conjunto verdaderamente placentero de conducir. Contenido, pero bien lleno y agradable, es el sonido emitido por el sistema de escape, sobre todo a bajo régimen. 

Dentro de la parte ciclo, habría que destacar la horquilla delantera convencional con barras de 41 mm y precarga ajustable. De la suspensión trasera de esta naked se encarga a un monoamortiguador Pro-Link ajustable en precarga sobre un basculante de acero asistido por bieletas. Sin excusas y con la posibilidad de adaptar la suspensión a los gustos y características del piloto y camino. 

De apariencia simple, el chasis construido en acero y con el motor como parte portante ofrece rigidez y ligereza a un conjunto rápido y de reacciones predecibles. Para frenar los 191 kg en lleno de la CB500F, Honda la ha dotado con un sistema íntegramente Nissin (bombas y mordazas), montando delante un disco lobulado de 320 mm de mordido por una pinza de doble pistón y un trasero igualmente lobulado de 240 mm y pinza de un pistón. Un ABS de doble canal completa un equipamiento de primera línea. Como siempre el apartado de frenos es un punto fuerte en los productos del ala. Por último, calza neumáticos Dunlop SportMax en medida 120/70-17 y 160/60-17 sobre llantas de aleación de 6 rayos dobles que van muy bien, incluso en agua como pudimos comprobar. 

 

· En pocas palabras

Posee una calidad que es visiblemente superior a la que podemos encontrar en muchas naked de mayor calibre.

El manillar ancho es otra de las características de esta Honda, que ofrece comandos de calidad superior y exquisito tacto.

Tiene aptitud y solvencia para tomar vías rápidas, donde la nula protección aerodinámica propia de toda naked es una penalidad a pagar.

El accionamiento del cambio de 6 marchas y del embrague armoniza con precisión y suavidad en un conjunto placentero de conducir. 

 

 

· Lo más…

Calidad general

Tacto y funcionamiento de motor

Autonomía

 

· Lo menos…

Ubicación invertida intermitentes/bocina

Plaza pasajero

Instrumental sin indicador de marcha

 

· Datos complementarios

Fabricante Honda Motor Co.

Garantía 2 años

Colores  negro, rojo, gris