Este nuevo scooter de la marca del ala dorada es, junto a la CB190R, la presentación más importante que ha hecho Honda en los últimos tiempos para nuestro mercado. Podemos afirmar esto, ya que se trata de un producto totalmente nuevo, moderno por diseño y tecnología aplicada, y que –por qué no– inaugura un nuevo subsegmento: el de los scooter premiun de baja cilindrada.

Confort general

El PCX irrumpe con un diseño nunca antes visto por estas latitudes que combina modernidad, sofisticación y un toque de deportividad. Sus líneas aerodinámicas lo recorren de punta a punta dando forma a una silueta sólida y sin fisuras desde lo estético. No es así en lo relativo a la protección aerodinámica, un ítem en el que no logra nota alta. Sin embargo, tampoco es para “bocharlo” ya que debemos recordar que se trata de un scooter de uso netamente urbano. Por encima del faro e integrada totalmente al frente del scooter podemos observar una oscura pantalla derivabrisas, que resulta ser un elemento meramente estético porque no ayuda en nada a la protección aerodinámica del piloto. El frente cuenta con un único protagonista, el generoso y moderno grupo óptico que también invade buena parte del lateral. El mismo incluye tecnología led en todo su sistema (posición, alta y baja), de excelente desempeño y con una luz blanca e impoluta que nos permitirá circular a toda hora con total seguridad. Los intermitentes se encuentran integrados en las esquinas del faro principal y también son leds.

Tecnológico

El apartado mecánico no es ajeno a la modernidad general del conjunto y a la tecnología aplicada. El motor es un monocilíndrico de 149 cc, 4 tiempos, 2 válvulas, OHC, arranque eléctrico, refrigeración líquida e inyección electrónica de combustible. Se trata de un impulsor totalmente nuevo que sorprende por su funcionamiento sereno y muy vivaz. Honda no divulgó la cifra de potencia, pero por prestaciones puede poner a más de un 200 cc en serios aprietos. Su aceleración es enérgica desde bajas rpm y sin baches hasta los 90 km/h, luego sin tanto nervio logra unos muy buenos 115 km/h como velocidad final. La serenidad mecánica no se debe solo a la ausencia de vibraciones provenientes del “mono”, sino también al destacado funcionamiento del sistema CVT de transmisión. Bautizado como V-Matic, este variador automático es un ejemplo de funcionamiento, con arranques –solo o con acompañante– sin patinamientos ni trepidaciones. Realmente un conjunto motor-transmisión de los mejores que hemos probado en los últimos tiempos.

Otro de los gadgets tecnológicos del PCX es Idling Stop, una suerte de “start & stop” de la industria automotriz. El mismo, una vez activado desde la piña derecha, apaga el motor cuando detecta que nos detuvimos por más de tres segundos y vuelve a arrancarlo al acelerar, sin más trámites y totalmente transparente para el piloto. Este sistema, que fue diseñado para las grandes urbes, tiene como objetivos principales el ahorro de combustible y el cuidado del medio ambiente. La marca anuncia un ahorro del 7% en el consumo mediante el uso del sistema. En la práctica no pudimos verificar dicho ahorro porque el mismo está medido en condiciones “ideales” y, por otro lado, se trata de un impulsor de 150 cc con un consumo ya bajísimo de por sí (en torno a los 2,8 litros cada 100 km). No obstante, celebramos la implementación de este tipo de tecnologías, que aportan un granito de arena en el cuidado del medio ambiente.

Los frenos, como en toda moto que luzca el “ala” en sus laterales, son de una eficacia y dosificación sobresalientes. El disco delantero muestra un gran mordiente y el tambor trasero acompaña, como debe ser, de manera progresiva y segura. Posee sistema combinado de frenos CBS, que distribuye la fuerza de frenado entre ambas ruedas de acuerdo a la necesidad con solo accionar el freno trasero. Este es un sistema muy seguro y equilibrado en general, pero su uso debe ser a conciencia porque si se utiliza en medio del trazado de una curva sobre un asfalto complicado, podrá barrernos la rueda delantera y terminaremos en el piso. A la seguridad y agilidad en cualquier condición de asfalto aportan los excelentes cauchos marca Dunlop modelo TT900, montados en llantas de aleación liviana de 14”.

Las suspensiones (horquilla adelante y doble amortiguador atrás) tienen un claro seteo destinado al uso urbano. Son mucho más confortables que las de otros scooters de igual cilindrada, y absorben desniveles, baches e imperfecciones del asfalto con total holgura. Este confort de marcha tan agradecido en ciudad encuentra su contra al circular por tramos veloces, ya que se la nota un tanto flotador, sobre todo adelante. Esto último no es una crítica, sino una característica del PCX, dado que su ámbito diario es la city y las autopistas algo más esporádico.

A favor

-Tecnología aplicada
-Motor-trasmisión
-Confort para dos

En contra

-Protección aerodinámica
-Guantera sin cerradura
-Suspensiones algo blandas

Ficha técnica

MOTOR  
Tipo Monocilíndrico, 4 tiempos
Distribución OHC, 2 válvulas
Alimentación Inyección electrónica
Refrigeración Líquida
Diámetro por carrera 58 x 57,9 mm
Cilindrada 149,3 cc
Potencia n/d
Torque n/d
Relación de compresión 10,6:1
Encendido Electrónico 
Arranque Eléctrico 
Lubricación  Cárter húmedo
TRANSMISIÓN  
Caja CVT
Embrague Centrífugo en seco
Transmisión final Correa
CHASIS  
Configuración Monobloque de acero 
Inclinación de la dirección n/d
Avance n/d
SUSPENSIONES  
Delantera Horquilla telescópica hidráulica
Recorrido 89 mm
Trasera Doble amortiguador hidráulico con resorte helicoidal  
Recorrido 79 mm
FRENOS  
Delantero Disco simple de 220 mm, con pinza de doble pistón
Trasero Tambor de expansión interna de 130 mm
NEUMÁTICOS  
Neumático delantero 90/90-14
Neumático trasero 110/90-14
DIMENSIONES  
Largo / Ancho / Alto 1.937 / 737 / 1.103 mm
Altura del asiento 716 mm
Distancia entre ejes 1.315 mm
Distancia del suelo 140 mm
OTRAS CIFRAS  
Tanque de combustible 8 litros
Peso en seco 124 kg
Velocidad máxima 115 km/h (estimada)