¿Vibra la Royal Enfield Classic Desert Storm? Si ¿Mucho? Y… bastante. No podemos no decirlo y creemos que Royal buscó intencionalmente este comportamiento para su monocilíndrico de 499 cc y carrera larga. A esta altura pensar que la ingeniería india no puede balancear un “mono” y disminuir así sus vibraciones sería ignorar de lo que es capaz esta gente y de los avances que lograron en estos últimos 20 años en todos sus desarrollos tecnológicos. Esto nos obliga a reiterar aquello de “cambiar el chip” para entender a esta Classic. Subir de régimen y sentir las vibraciones en absolutamente todo el cuerpo es una característica de esta moto y seguramente su potencial usuario espera que así sea. 

No obstante, gracias a sus 41,3 Nm de torque a solo 4.000 rpm permite que circulemos en marchas altas a baja velocidad, en una conducción más serena y sin que el “mono” se queje en ningún momento. Los 27,2 CV a 5.250 rpm pueden sonar a poco hoy en día para un motor de casi medio litro de cilindrada, pero bien podría ser su lema “sin prisa, pero sin pausa” ya que este es un verdadero tractorcito que es bien conocido por su robustez y confiabilidad. 

Los 90 mm de carrera de su pistón, el árbol de levas en el cárter (con varillas y balancines) y la tapa con solo dos válvulas dan una idea de la antigüedad de su diseño. La inyección electrónica le confiere un tacto preciso del acelerador, además de una eficiencia en el consumo de combustible y las emisiones de gases. Para ponerla en marcha podemos optar por pulsar el botón de arranque o bien desplegar la patada, a gusto y criterio del usuario ya que cualquiera de las dos formas son muy rápidas y sencillas. Desarrolla casi unos 130 km/h aunque lógicamente este es un dato poco relevante para quienes quieran tenerla en su garaje, pero nos sirve como referencia para saber que se pueden tomar vías rápidas sin estorbar. 

El dato que sí les puede interesar es el de la velocidad crucero, siendo entre 90 y 100 km/h la velocidad en que el conjunto se siente a gusto. La caja es de 5 velocidades, con un accionamiento muy suave, pero con comando de largo recorrido. Vale mencionar que un comando con talonera sería muy bien recibido por buena parte de los usuarios. Respecto al consumo, tenemos que hablar de unos 4 litros cada 100 km en conducción mixta, nada mal si pensamos en una autonomía superior a los 300 km gracias a su tanque 13,5 litros. 

Sorprende su parte ciclo. Horquilla telescópica con los barrales ocultos de 35 mm y un juego de amortiguadores con depósito de gas y ajustables en precarga le brindan un confort de marcha destacable y, en matrimonio con el gran diámetro de sus neumáticos (de buen desempeño en general), permiten encarar baches e imperfecciones del asfalto sin que la moto acuse recibo y con gran agilidad para el tráfico. Lógicamente las limitaciones afloran al momento de practicar una conducción más picante porque los frenos nos harán saber la sobre exigencia. Respecto a la frenada, monta disco en ambos ejes siendo el delantero de 280 mm con pinza de doble pistón y el trasero de 240 mm con pinza de pistón simple; todo firmado por Bybre, bombas incluidas. Como ya comentamos dispone de ABS de doble canal de serie, algo siempre valorado y bienvenido. 

 

 

· En pocas palabras

El solo subirse y acomodar el cuerpo a su “particular” ergonomía nos hace viajar en el tiempo. 

El asiento para el piloto es bien de la vieja escuela por su forma y por los resortes inferiores que ayudan al confort.

Estéticamente es una verdadera clásica de posguerra en la que solo la presencia de los frenos de disco en ambos ejes y el dibujo de sus neumáticos delatarán su fabricación actual. 

 

· Lo más…

Diseño clásico

Sencillez estructural

Inyección de combustible y ABS

 

· Lo menos…

Vibraciones

Frenada algo justa

Instrumental incompleto