La Yamaha FZ25 se desenvuelve con la misma agilidad de su hermana menor entre los autos, convirtiéndose en una aliada ideal para los traslados urbanos. Sobre ruta o autopista saca chapa con un aplomo intachable y se comporta muy bien en todas las circunstancias. La crítica en este apartado viene por el lado de los neumáticos, ya que los MRF que monta van muy bien en motos de menor categoría, pero en esta FZ25 dejan gusto a poco (más aún cuando el asfalto está mojado). Por el lado de las medidas, equipa 100/80 y 140/70 adelante y atrás respectivamente sobre llantas de aleación de 17” están muy bien.

Solo elogios para el desempeño de los frenos, con una pinza Bybre de dos pistones que muerde un disco de 282 mm adelante y una pinza Nissin de pistón simple junto a un disco de 220 mm detrás. En este punto hubiésemos esperado que Yamaha se despegara de la competencia e incorporase ABS de serie como lo hizo en el scooter NM-X. Un elemento de seguridad por el cual muchos usuarios (ojalá fuesen todos) inclinan la balanza al momento de la compra.

 

Aires de familia

Como ya dijimos, el diseño se basa en las líneas de la FZ-FI, pero anabolizada para darle el porte y presencia que requiere una 250. Estéticamente es muy llamativa y mantiene el family feeling de la saga en las formas del depósito de combustible y en el sistema de escape Mid-Ship. Incorpora tecnología full led tanto en el faro delantero como en el trasero, no así en los intermitentes que equipan los ya conocidos de tulipa transparente de buena parte del catálogo de la marca.

Buen desempeño (con una luz súper blanca) del faro delantero en uso urbano, pero que se queda algo “corto” para circular de noche por ruta. No podemos ni esperamos protección aerodinámica dado su origen naked, siendo el deflector sobre el faro un mero adorno estético. Además de las formas ya conocidas del tanque con huecos a los lados para permitir un mayor radio de giro del manillar, se puede observar la presencia de una tapa rasante con bisagra y cerradura. Tapas laterales voluminosas y de diseño muy deportivo con “falsas” entradas y salidas de aire.

El grupo motor está íntegramente acabado en negro mate, de impecable y esperada prolijidad en el pasaje de cables y mangueras. Recubrimiento de goma solo para los pedalines del piloto. En contrapartida se incluyeron unas livianas, pero muy robustas asas de aluminio para el pasajero. El asiento de dos piezas es correcto en su tamaño no así en su mullido, que es muy duro en ambas plazas y provoca cansancio prematuro (aspecto a revisar por la marca).

Equipa de serie caballete central, elemento práctico para realizar tareas de mantenimiento sobre la unidad o bien para aparcar en lugares reducidos. La mala nota se la lleva la muleta lateral que extrañamente no cuenta con corte de encendido estando engranada una velocidad. Atrás el faro led de acrílico blanquecino es acompañado por unas aletas deflectoras de aire. Remate deportivo sin corta spray, el soporte es solo para patente e intermitentes con solo un medio guardabarros rasante al neumático trasero. El sistema de escape es del tipo Mid-Ship, que otorga concentración de masa en el centro de gravedad de la moto, cuenta con protector antiquemaduras de plástico bicolor y emana un sonido “bien lleno” y agradable a bajas rpm.

Ergonómicamente es apta para un amplio abanico de tallas de piloto. Espalda erguida y levemente hacia adelante, con los codos apenas abiertos y un “pelín” retrasado los pedalines redondean una postura de conducción con orientación deportiva, pero que no causa cansancio alguno salvo por la mencionada dureza del asiento. El instrumental es completamente digital, algo pequeño y similar al de la XTZ. En esta oportunidad, incorpora una computadora de abordo con info extra. Velocidad, tacómetro, nivel de combustible y reloj horario más consumo instantáneo, promedio, rango y dos trips. Podemos achacarle la falta de indicador de marcha engranada y cierta dificultad en su visión cuando le pega el sol de lleno. Manillar ancho y de marcada curvatura con comando de excelente tacto y funcionamiento, con la particularidad de tener el passing de luces en el interruptor alta/baja (como en muchos scooter) y no con un gatillo. Sin críticas para los espejos, de fácil regulación y correcta visión. 

 

· En pocas palabras

El “mono” ofrece una buena respuesta desde bajo régimen, pero se pone divertido en lo alto del cuentavueltas.

Le hubiese venido muy bien una sexta marcha para poder “crucerear” a menor régimen y mejorar un consumo que ya es austero.

Pesa solo 146 kg y esto se nota en todo momento. Los cambios de dirección son un trámite sencillo y sumamente rápido.

 

· Lo más…

Logrado diseño

Funcionamiento del motor

Respuesta de los frenos

 

· Lo menos…

Asiento algo duro

Calidad de las cubiertas

Caja de 5 velocidades

 

· Datos complementarios

Fabricante Yamaha Motor Co.

Precio sugerido

Colores blanco, azul, negro