A finales de la década de 1980 los fabricantes japoneses habían mejorado mucho la calidad del chasis de sus motos en la clase superbikes. Sin embargo, aún quedaba cierto margen de corrección para que una pequeña firma europea crease algo muy especial sobre la base de un potente motor de cuatro cilindros. 

Nos estamos refiriendo al caso de la Bimota YB8, moto que presentaba una configuración de chasis con vigas de aluminio y el propulsor Yamaha de cuatro cilindros similar a lo visto en la YB4 de 750 cc de la casa italiana, que ya había ganado un campeonato del mundo en la extinta Fórmula Uno de 1987.

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Bimota aprovechó con celeridad el triunfo del piloto italiano Virginio Ferrari para lanzar una réplica de calle, la YB4ie que tenía un motor FZ750 en un chasis casi idéntico al de la moto de carreras. A la YB4ie se le unió muy pronto en el catálogo de Bimota el modelo YB6, que similar, pero estaba impulsado por el motor de 20 válvulas de la Yamaha FZR1000.

Cuando la casa de los tres diapasones renovó su propulsor y añadió una válvula de escape para crear la FZR1000EXUP, Bimota adoptó ese mismo bloque para su propio modelo renovado; así nació la oficialmente llamada YB6 EXUP, o mejor conocida como YB8, más sencilla en su pronunciación.

La combinación del potente y confiable motor de Yamaha con el chasis liviano y bien equilibrado de Bimota convirtió a la YB8 en una superdeportiva por excelencia para la época. Un sistema de escape poco restrictivo ayudaba al motor de 1.002 cc a producir 174 CV, con una buena aceleración a mediano régimen. La moto pesaba sólo 185 kilos, 23 kg menos que la Yamaha producida en serie.

Su rígido chasis, la firme suspensión Marzocchi y los frenos Brembo le otorgaban un comportamiento y frenado dignos de una máquina de carreras. Pese a que el precio de la YB8 producida a mano y de manera artesanal era excesivamente alto, el modelo se convirtió en uno de los de mayor éxito para la empresa Bimota.