La Norton Commando fue una de las más famosas y admiradas motos británicas. Su éxito se basaba en el modo en que su chasis utilizaba monturas de goma para reducir las vibraciones del motor de dos cilindros paralelos. Esto permitía al piloto sacar el máximo rendimiento de la combinación de potencia y manejo. Virtudes a las que había que agregar también una imagen atractiva y gran confiabilidad.

La primera Commando apareció en 1968. Era una moto llamativa que fue denominada ‘Fastback’ por su estilizado colín. El motor de 745 cc accionado por varillas se basaba en el impulsor Atlas de Norton, con los cilindros inclinados ligeramente hacia adelante en vez de ser completamente verticales. También, el impulsor tenía un mayor índice de compresión, una potencia máxima de 58 CV y un nuevo embrague de diafragma de un solo disco. Las grandes innovaciones que traía la Commando estaban en el sistema Isolastic para evitar las vibraciones (diseñado por un ex ingeniero de Rolls-Royce, Stefan Bauer), además de las eficaces horquillas Roadholder y de los amortiguadores Girling. El motor tenía un rendimiento excelente y podía alcanzar los 184 km/h. Por aquella época, la nueva Norton fue recibida con entusiasmo y durante todo un lustro ganó consecutivamente el prestigioso premio a la ‘Mejor Moto del Año’ otorgado por Motor Cycle News.

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El modelo también fue un éxito en Estados Unidos, donde se vendió con manillares altos y anchos. Norton desarrolló varias versiones especiales para ese mercado, especialmente la Commando SS de 1971, una rutera con un pequeño depósito de combustible y escapes altos, o la Hi-Rider, con manillares altos y asiento tipo chopper. Los más deportivos optaban por la Combat Commando, con retoques mecánicos que le permitían erogar 65 CV (aunque resultó poco fiable porque el motor no era capaz de controlar la potencia adicional).

En los ‘70, las Commando participaron con éxito en diversas carreras a pesar de contar con menor potencia que sus rivales. Un ingeniero y piloto de Norton, Peter Williams, desarrolló la innovadora Formula 750, cuyo bastidor monocasco de acero ofrecía ventajas en peso y aerodinámica. Esa moto consiguió la victoria en la clase TT 750 de la Isla de Man, derrotando a sus rivales japonesas.

La firma británica también presentó en 1973 un modelo de carretera. El motor creció en cilindrada para crear la Commando 850 que venía en dos versiones:?Standard e Interstate. Con más fuerza, la moto tuvo mejor rendimiento, pero las limitaciones de la ya anticuada bicilíndrica se hicieron patentes cuando no se le pudo instalar un arranque eléctrico confiable. A mediados de la década de 1970, la casa matriz (Norton Villiers Triumph) tuvo que hacer frente a varios problemas financieros. Sin embargo, una Commando, ya obsoleta, se siguió fabricando hasta 1977.