No es necesario contar con mucho material específico para realizar la tarea. Tenés dos opciones: agarrar los mismos elementos que se utilizan para la limpieza hogareña o recurrir a compuestos específicos para el cuidado de la moto. Agua, jabón neutro, cepillo, esponja, quita grasas, trapos, papel de cocina y franela son suficientes.

Lo primero que hay que hacer es sacar la suciedad más grande y que está en zonas de difícil acceso. Por lo general hay bastante “mugre” acumulada en el horquillón, los discos de freno, las llantas, la quilla, y el frente del carenado y de la cúpula. Para remover bien lo adherido en las partes metálicas, sirve un cepillo, además de un simple quita grasas de cocina o un producto específico de ‘boutique’ para moto (lo importante es utilizar algo que no opaque las partes brillosas).

Tras este primer paso, hay que darle agua y jabón a toda la moto, sin mezquinar. Primero, no hay que olvidarse de asegurar el caño de escape con un tapón o envolverlo con una bolsa de plástico agarrada con una banda elástica. Con la moto toda mojada, lo aconsejable es ir actuando por partes y quitar todo resto agua y jabón para evitar que se seque y se manche. Para quitar los insectos pegados en la cúpula y faros, capaz que sea necesario agregar un limpiacristales. Para asegurar que salgan todos, lo mejor es empapar un trapo o papel de cocina con el limpiacristales y dejarlo humectando un rato mientras seguimos con otras partes (así se ablandan y no hay frotar mucho).

Después de quitar todo lo más húmedo, hay que secarla con cuidado utilizando un trapo limpio o papel de cocina. No es recomendable dejar que se seque al sol (como opinan muchos), ya que luego pueden aparecer manchas. Con la moto ya seca, si sos muy fanático de la limpieza podés aplicar algún tipo de cera o productos especiales para el brillo, aunque esto va en función del gusto de cada uno. Por último, y tal vez lo más importante después de lavar una moto, hay que engrasar de nuevo la cadena y otras partes que lo necesiten, como resortes en las estriberas (si son plegables) o en la pata de cabra o caballete, por ejemplo, para evitar que se oxiden.