Nadie puede negar que Gilera es una de las marcas más arraigadas en nuestra cultura motociclista. Con la interminable cub Smash como su producto con mayor volumen de ventas, en sus filas cuenta también con otra moto que es muy valorada en la firma afincada en la localidad de Carlos Spegazzini. Se trata de la deportiva VC200R, que hace poco más de un año recibió una actualización importante. Pero pensando en los usuarios de esta pequeña sport que quieren pegar el saltito a “algo más”, Gilera lanzó la VC250 Prova, una moto muy superior en cuanto a funcionamiento y calidad general.

Logrado

Líneas modernas y agresivas que encuentran su inspiración en una saga deportiva de Hamamatsu, siendo las gráficas algo simples y demodé lo único reprochable desde lo estético. El frente está gobernado en su totalidad –aquí es donde se ve el mencionado parecido– por un gran faro de correcto desempeño que incorpora tecnología halógena para alta/baja con proyector central y una tira led superior para la luz de conducción diurna. Los intermitentes se encuentran integrados al diseño del carenado lateral, teniendo forma de boomerang con tecnología led y acrílico transparente. Los mismos también trabajan en conjunto con la luz de posición, asegurándonos ser vistos desde cualquier ángulo y condición de luz ambiente.

La cúpula cumple decentemente desde lo aerodinámico y se la percibe de un material de buena calidad. El guardabarros delantero es muy simple en su diseño y de montaje rasante al neumático. El grupo óptico trasero respeta tanto el cuidado en el diseño como la eficacia impartida por el delantero, con un faro principal full led de acrílico rojo integrado totalmente al colín. Más convencionales resultan por sus formas los intermitentes: minimalistas, leds y con tulipa transparente.

Como particularidad para una deportiva, la Prova no cuenta con un carenado integral, sino que adopta una quilla que se conjuga perfectamente a las líneas recubriendo la parte baja de la moto. El tanque, según la ficha proporcionada por fabrica, anuncia una capacidad más que interesante para el segmento con 16 litros, que se reabastecen mediante una tapa rasante. De conseguida y estudiada ergonomía, dicho depósito permite acoplar las piernas al conjunto sin ningún tipo de esfuerzo. Dos aspectos que indican la aptitud del modelo para el uso diario son el asiento y la posición de los pedalines del piloto.

Superior

El impulsor de la 250 supone una gran evolución sobre todo en lo que a “finura” de funcionamiento se refiere respecto de su hermana de 200 cc. Monocilindrico de 223 cc, bastante cuadrado en las dimensiones del cilindro (65,5 mm de diámetro x 66,2 mm de carrera), OHC, carburado, arranque solo eléctrico y refrigerado por aceite. Con 18 CV de potencia y 17 Nm de torque a 6.000 rpm despliega lo mejor de sí en el final del cuentavueltas, con una respuesta para nada despreciable en bajos y medios.

Es un motor que quizás resigna algo de prestaciones, pero que devuelve una suavidad de funcionamiento que habla por sí mismo de un estudiado balanceo interno y una correcta puesta a punto. Las contenidas vibraciones, por tratarse de un “mono” de origen chino, avalan lo antedicho, haciéndose presentes solo –y sin ser escandalosas– a elevadas rpm. La velocidad final está en el orden de los 130 km/h y la consigue con relativa facilidad gracias al correcto escalonamiento de su caja de 6 marchas, de corto y preciso accionamiento. Por tratarse de un contacto, no pudimos tomar dato de consumo y fabrica tampoco lo declara, pero podemos augurar una autonomía en torno a los 300 km.

Por el lado de las suspensiones recurre a una horquilla invertida y a un monoshock con regulación de precarga en el resorte. Los tarados de suspensión benefician el comportamiento dinámico en asfaltos parejos y veloces pero sin resignar un desempeño decente al circular por calles que distan de ser un billar. En estas circunstancias debemos recordar que estamos sobre una deportiva con poco y ajustado recorrido de suspensión y será suficiente con solo bajar un poco el ritmo para poder anticipar y sortear los pozos, lomos, etc. que nos “regala” la ciudad.

Los cambios de dirección se negocian fácilmente y con solo insinuarlos gracias a un contenido peso del conjunto (150 kg en orden de marcha) y a una conseguida rigidez del chasis. La calidad “low cost” de los cauchos son los que limitaran a la Prova tanto en las volcadas como también en la frenada, ya que el equipamiento para detenerla es el adecuado (disco en ambos ejes, con pinza de doble y simple pistón adelante y atrás, respectivamente). El tacto en la manija es progresivo sin provocar sustos en su accionamiento. Pero con el de atrás habrá que ser más cuidadosos, ya que la tendencia a bloquear podrá estirar la distancia de frenado.