Con el cierre de un 2017 muy positivo para el sector y con un año en curso que se espera igual o mejor, Zanella incorpora a su line-up la primera naked de cilindrada media/alta. Sí, es una apuesta ambiciosa y fuerte, pero sin dudas en el momento indicado. Si de algo entiende la firma de Caseros, es de adaptarse a los distintos momentos económicos del país. Consolidada como la marca con mayor número de patentamientos durante el año pasado, Zanella busca posicionarse en otro nivel para ofrecer opciones a un número mayor de usuarios de distintos segmentos y presupuestos. La línea Ceccato, la variada oferta de scooter y la RZ3 son productos de muy buena calidad y de gran aceptación que avalan el esfuerzo permanente de la compañía por liderar el mercado.

Imponente

Mucho porte y personalidad en esta RZ7, una naked musculosa que entra por los ojos. Es una moto realmente atractiva, sobre todo en la combinación blanco nacarado de nuestra unidad. Se destacan sus líneas angulosas y la influencia del lápiz italiano en su diseño. El frente imprime mucha fuerza al conjunto, con un faro halógeno de diseño poligonal que integra un pequeño proyector tipo dicroico de baja densidad en la parte inferior para la luz de posición. Los intermitentes recurren a la tecnología led y a un diseño sumamente minimalista con tulipas transparentes. La percepción de robustez del conjunto se la debemos a una gruesa horquilla invertida y a un sistema de freno de doble disco, componentes de los que nos ocuparemos en detalle más adelante.

Sobriedad y buen gusto sobre los laterales al tener toda la parte media/baja de color negro a excepción de los soportes de pedalines y la tapa final del escape en gris aluminio. Respecto al escape, podemos mencionar su ubicación central que mejora el reparto de masas, su salida corta por el lateral derecho y un sonido un tanto exagerado y que no acompaña la buena percepción de calidad del producto. Una particularidad de la RZ7 es que tanto salida de escape como transmisión final por cadena se encuentran del lado derecho. La cámara del mencionado escape es muy generosa en su tamaño y para disimularlo, se la recubrió convenientemente con una quilla plástica.

 

El chasis tipo diamante y el basculante están construidos en aluminio. El depósito de combustible respeta los lineamientos marcadamente filosos del diseño que se continúan en sus tapas laterales con formato tipo “boomerang”. Alberga solo 12 litros de combustible (a priori pocos dada su cilindrada) y su ergonomía permite incorporar naturalmente las piernas a la moto. Como corresponde, posee tapa rasante con bisagra y cerradura. Otros dos detalles que dejan entrever el diseño “italiano” son la ubicación del tambor de arranque, que está embutido en la parte delantera del depósito, y el cortaspray suspendido montado sobre el basculante.