Luego de atravesar algunas calles a baja velocidad en nuestra prueba a la Ninja 400 realizada en Estados Unidos, por fin nos subimos a una gran autopista, la famosa 101 para ser más precisos. Se trata de una autopista muy ancha ya que tiene más de seis carriles en algunos tramos pero, como es tan transitada, el asfalto no es de lo mejor. Creo que fue la situación perfecta para analizar las suspensiones de la Ninja. El feedback que recibimos de la horquilla es constante. Ambos trenes trabajan al unísono y demuestran que todas esas horas invertidas en la creación del chasis dieron sus frutos. En ningún momento hicieron tope, ni siquiera ante pronunciados desniveles. Como toda deportiva urbana, la primera parte del recorrido de las suspensiones es suave y deja la dureza de resorte al final para poder trabajar a mayor ritmo sin preocupación a llegar a los topes de la misma. La parte superior del amortiguador trasero está anclado a la parte posterior del motor (sin la utilización de piezas adicionales) y debajo cuenta con un sistema de bieletas de progresividad variable Uni-Track que le da esa serenidad y efectividad que tanto nos gusta.

Acelerando un poco más allá de la velocidad permitida (no me culpen… yo solo seguía al piloto-guía), notamos que a esta nueva moto le gusta ir alta de vueltas. La patada en la aceleración es contundente (muy similar a alguna que otra 600 de baja potencia), pero para lograrlo hay que ir hasta la línea roja del tacómetro. Un detalle que, entendemos, viene derivado de ese doble carácter que le quisieron dar a la moto. El recorrido del acelerador es larguísimo y hay que forzar la muñeca más de lo deseado para ponerlo a fondo. Por suerte, la industria auxiliar dispone de excelentes sistemas de acelerador rápido, por lo cual es un accesorio que desde ya les recomiendo instalar a sus futuros propietarios.

Abandonamos la 101 y nos internamos en uno de esos fantásticos caminos de curvas a los que nos tiene acostumbrados la gente de esta genial organización. Es un ámbito bastante acertado para esta Ninja. Se puede ir realmente muy rápido en líneas rectas, escudándonos bajo la pantalla derivabrisas de impoluta transparencia (Kawasaki vende como accesorio original una pantalla más alta, ideal para touring). Cuando llegan las curvas, basta con bajar un par de marchas y doblar como viene. La moto entra sin titubeos, sin cabeceos extraños. Genial. La agilidad y el bajo peso hacen que los cambios de dirección rápidos en curvas y contracurvas sean como en un videojuego. Solo hay que vigilar estas maniobras con atención porque, como mencionamos antes, al ser tan liviana la moto te podés pasar del límite de agarre de los neumáticos.

El camino finalizó en el circuito, allí dejamos las motos para el día siguiente. Bus al hotel, cena y a dormir temprano porque al día siguiente nos esperaba el plato fuerte.

 

A fondo

El Sonoma Raceway es un circuito versátil que tiene varias configuraciones. La característica del mismo es que está ubicado en una zona de montañas, por lo cual su trazado exhibe cambios de pendientes constantes, con curvas ciegas en subidas y bajadas que lo hacen bien técnico y exigente.

La mañana comenzó con una charla técnica de las diferentes curvas (11 en total) y cómo encarar cada una de ellas. Luego a los boxes, en donde nos esperaban las motos perfectamente alineadas y listas para la acción. Las primeras tres vueltas fueron suaves, con el piloto-guía mostrándonos el recorrido. Luego de una parada para revisar ajustes de suspensiones, presión de neumáticos y limpieza de visera del casco, comenzaron las tandas libres.

¡Por fin podemos dar rienda suelta a este motor! Acelerando a fondo en cada una de las marchas, el ratonero circuito pedía jugar con el cambio constantemente. Exigimos el motor al máximo (como si de un juego del tipo “no vale bajar de la línea roja” se tratará), y la moto se portó de maravillas. En las curvas más cerradas se podía inclinar bastante. Sin embargo, como la estribera es un poco justa, las puntas de las botas era lo primero que rozaba el asfalto. La estabilidad en curva es excelente gracias al buen trabajo de las suspensiones y la acertada elección de Dunlop por parte de Kawasaki para esta moto. Nuevamente, el bajo peso hizo muy fácil la tarea de volcar y enderezar, prácticamente sin esfuerzo alguno de los brazos y las piernas.

El freno delantero fue nuestro aliado de oro para detener toda la adrenalina que veníamos acumulando al final de la recta y no mostró síntomas de desgaste. Increíble, incluso si tenemos en cuenta que monta un solo disco de 310 mm (uno de los más grandes del segmento). Sí tuvimos algunos inconvenientes con el trasero porque bloquea demasiado rápido. Además, la unidad de pruebas montaba ABS, con lo cual fueron inevitables los “saltitos” del tren trasero. Pero nada de qué preocuparse.

Fue una larga jornada de circuito, en la cual pudimos probar la faceta más agresiva de esta Kawa por muchas horas. Lo mejor es que al final del día notamos que no estábamos tan cansados. La performance de esta moto es muy buena y hace que su conducción no sea tan estresante.